Más allá de las materias primas energéticas, como el petróleo o el gas natural, otros insumos necesarios para la producción también han mostrado aumentos relevantes de precios en lo que va de 2026. Esta dinámica, menos visible en el debate público, tiene implicaciones sobre los costos de producción y, en consecuencia, posiblemente sobre los precios finales que enfrentan consumidores y empresas.
En particular, los fertilizantes registran uno de los mayores incrementos, con un alza acumulada de 56.5 % respecto al cierre de 2025. Este índice, que incluye productos como urea, fosfatos y potasa, resulta fundamental para la actividad agrícola, por lo que su encarecimiento puede trasladarse a los precios de los alimentos. Por su parte, el índice del aluminio -insumo vital en la construcción, el transporte y la manufactura- aumentó 21.5 %, con el precio de la tonelada pasando de 2,996 a 3,627 dólares, reflejando presiones en cadenas industriales globales.



