Así está contenido en el “Informe trimestral sobre la situación y evolución de la deuda pública de la República Dominicana”, elaborado por la Dirección General de Crédito Público del Ministerio de Hacienda y Economía, el cual recoge, además, un ligero aumento en la tasa de interés promedio de la deuda interna, al pasar de un 10.6 % al cierre del año pasado a un 10.7 % a marzo de 2026.
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La tasa de interés promedio de la deuda externa se mantuvo sin cambios, en un 6.5 %, al cierre de marzo de este año, en comparación con 2025. En términos generales, el financiamiento del Estado dominicano genera a los acreedores un rendimiento de un 7.6 %.
Otro indicador que mostró un ligero cambio fue el riesgo de refinanciamiento. El tiempo promedio de madurez disminuyó de 10.2 años a 10.1 en el citado período.
Mejoras en indicadores
El documento de Crédito Público destaca que el riesgo de tipo de interés presentó una disminución favorable, respecto a diciembre 2025, pasando de 12.4 a 11.3 % en marzo de 2026, mostrando una reducción en el porcentaje de deuda a tasa variable.
De igual forma, el riesgo cambiario cayó desde el 66.8 % que registró en el último mes del año pasado al 65.7 % en marzo de 2026, según la institución, debido a la obtención de financiamiento mediante subastas en el mercado doméstico denominadas en moneda local.
Impacto de la guerra en los bonos
El choque económico, derivado del conflicto armado en Medio Oriente, también se ha trasladado a los bonos soberanos del Estado dominicano de forma negativa. Al 31 de marzo, esos instrumentos externos, denominados en dólares estadounidenses, presentaron movimientos de precio mayormente a la baja (un aspecto negativo), respecto al trimestre anterior.
Este comportamiento se enmarca en un entorno de alta volatilidad e incertidumbre, debido a los conflictos geopolíticos en Medio Oriente y el cierre parcial del estrecho de Ormuz, lo que llevó a los inversionistas a optar por instrumentos de refugio, como las materias primas, en busca de mayor protección ante la inestabilidad económica, explica el informe.
Y agrega que, en este contexto, la menor demanda por bonos soberanos de mercados emergentes sugiere que estos instrumentos han perdido atractivo relativo, impulsando ventas por parte de inversionistas internacionales.