Santo Domingo es la principal metrópoli de la República Dominicana y una de las zonas de mayor crecimiento poblacional del país. Sin embargo, enfrenta importantes desafíos sociales y urbanos, entre ellos el déficit en el suministro de agua potable, un problema que afecta a miles de personas.
Para hacer frente a esta realidad, distintos gobiernos han planteado durante décadas la construcción de presas, acueductos y sistemas de trasvase desde provincias del interior para garantizar el abastecimiento de agua para la capital. No obstante, muchas de estas iniciativas han quedado en estudios, anuncios o planes que nunca llegaron a ejecutarse.
Tal es el caso de la presa de Madrigal, una obra que sería construida sobre el río Haina para reforzar el suministro de agua al Gran Santo Domingo.
Los orígenes del proyecto se remontan a la década de 1960, cuando comenzaron a realizarse los primeros estudios de factibilidad. Desde entonces, la iniciativa ha formado parte de varias administraciones gubernamentales, pero nunca ha logrado concretarse.
La propuesta empezó a conocerse en la primera gestión del expresidente Joaquín Balaguer (1966-1970), aunque fue durante el gobierno de Salvador Jorge Blanco (1982-1986) cuando estuvo más cerca de materializarse. Sin embargo, la iniciativa fue ampliamente cuestionada debido a su elevado costo y a sus posibles impactos sociales y ambientales.
Su rechazo también coincidió con un enfrentamiento político dentro del propio gobierno, específicamente entre el mandatario y el entonces presidente del Senado, Jacobo Majluta, quien consideraba que Madrigal no representaba una solución adecuada al problema del agua en la capital.
Para entonces, se contemplaba que la presa sería desarrollada con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mediante un préstamo de 150 millones de dólares. Sin embargo, la propuesta no prosperó tras ser rechazada en el Congreso.
- Posteriormente, el proyecto fue retomado como una solución al déficit de agua del Gran Santo Domingo durante las administraciones de Hipólito Mejía (2000-2004), Leonel Fernández (2004-2012) y Danilo Medina (2012-2020), pero ninguno logró llevarlo a la fase de construcción.
Durante la primera gestión del presidente Luis Abinader (2020-2024) también se consideró hacer la obra, pero esta no pasó de la fase de planificación. En octubre de 2020, el director de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd), Felipe Suberví, anunció las intenciones de construir la presa, por un costo estimado que rondaba los 400 millones de dólares.
“El presidente está decidido a hacerla, aunque hay mucha gente que tratará de satanizar la obra, porque algunos no se dan cuenta del crecimiento vertiginoso de la población del Gran Santo Domingo. De no hacerse la presa, habrá un problema serio de agua”, afirmó el funcionario en ese momento.
- Otra de las alternativas planteadas por el Gobierno, es llevar agua a Santo Domingo desde la presa de Don Juan, en la provincia Hato Mayor, que aún no está en fase de construcción. También se ha propuesto suplir el déficit de la capital con un trasvase desde la presa de Hatillo, en Sánchez Ramírez, obra que actualmente está en proceso de discusión con comunitarios y autoridades de las zonas que resultarían impactadas.
Solución de gran impacto
Para el ingeniero geólogo Osiris de León, la propuesta de traer agua a Santo Domingo desde la presa de Hatillo es de gran valor, por la crisis de abastecimiento que enfrenta la provincia, un problema que, a su juicio, requiere soluciones de gran escala.
Al conversar con Diario Libre, el especialista explicó que la estructura actual de suministro para paliar el déficit, a través del acueducto Valdesia y desde el río Ozama mediante el sistema de Barrera de Salinidad, ha perdido capacidad debido a la reducción de caudales, el crecimiento urbano y el alto nivel de pérdidas en la red de distribución.
En ese contexto, indicó que las fuentes tradicionales ya no son suficientes para cubrir la demanda creciente de la ciudad.
Asimismo, afirmó que prácticamente el 50 % del agua que entra a la demarcación se desperdicia, como consecuencia de las llaves que quedan abiertas, las conexiones con fugas y las tuberías que se encuentran en mal estado.
- Por estas razones, el especialista propone que se aproveche la presa de Hatillo, ya que es el embalse de mayor capacidad de almacenamiento de agua con que cuentan la República Dominicana y el Caribe, y además nunca se ha secado.
En ese sentido, favorece la propuesta de dirigir hacia Santo Domingo cinco metros cúbicos por segundo de agua, dada la disponibilidad del embalse. No obstante, también plantea que a Sánchez Ramírez se destine un metro cúbico por segundo, en lugar de 0.5, como plantea el proyecto.
“Hatillo tiene suficiente agua (…), almacena prácticamente tres veces la cantidad de agua que tiene la Presa de Valdecia”, enfatizó.
Explicó que la propuesta no sustituiría el sistema Valdesia–Santo Domingo, sino que lo complementaría, creando un modelo de doble fuente para garantizar mayor seguridad hídrica frente a sequías y al crecimiento poblacional.
Las zonas de la capital que serían beneficiadas con el proyecto son Pedro Brand, Los Alcarrizos y Pantoja, localidades que históricamente han enfrentado dificultades para recibir agua potable.




