China fue el segundo proveedor de mercancías para la República Dominicana entre enero y julio de 2026, solo por detrás de los Estados Unidos. En cambio, el gigante asiático fue el octavo destino para las exportaciones criollas, un intercambio que dejó como resultado un déficit comercial para el país de 3,135.1 millones de dólares, una situación que también se observó durante todo el año pasado.
Desde la nación asiática se importaron bienes por 3,384.3 millones de dólares en los primeros siete meses de este año, mientras que los exportadores locales vendieron a ese destino productos por un valor de 249.2 millones de dólares. Los números reflejan que, por cada dólar exportado a China, el país importó 13.6 dólares durante el citado período.
Pero, ¿qué está comprando la República Dominicana a China y qué logra venderle?
Mientras desde la segunda economía del mundo provienen artículos con un elevado componente de manufactura, como equipos de telecomunicaciones, vehículos, dispositivos electrónicos, baterías, entre otros productos, desde el territorio dominicano se envían a ese mercado, principalmente, materias primas, desperdicios de cobre, hierro y aluminio; tabaco y dispositivos médicos.
- Las estadísticas de la Dirección General de Aduanas (DGA) establecen que hasta el pasado julio, se importaron desde China 116 millones de dólares en aparatos de telecomunicaciones, 88.2 millones en yipetas y vehículos y 75.1 millones de dólares en chapas y bandas de hierro o acero.
De igual forma, desde esa nación se adquirieron 57.5 millones de dólares en máquinas de cálculo y procesamiento de datos (computadoras y laptop, por ejemplo) y 54.5 millones en plásticos y sus manufacturas.
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En dispositivos electrónicos y componentes las importaciones sumaron 41.9 millones de dólares de enero a julio y en pilas, baterías y sus partes ascendieron a 39.9 millones, de acuerdo con los registros de la DGA.
Lo que vende RD
Los datos de Aduanas recogen una posible razón detrás del desbalance comercial entre ambos países: República Dominicana compra bienes con un elevado componente de valor agregado desde China, pero solo logra venderle materia prima, desperdicios y algunos productos terminados de origen médico y agrícola.
Las exportaciones de cobre figuran como el principal producto que envía la República Dominicana a la nación asiática. Entre enero y julio estas ascendieron a 86 millones de dólares, además de minerales de zinc por US$15.9 millones.
A las materias primas le siguieron los dispositivos médicos, que sumaron 50.2 millones de dólares en los primeros siete meses del año, distribuidos entre productos para transfusión, medir la presión arterial y para estomas. En tanto, las exportaciones de tabaco y sus derivados alcanzaron los 47 millones de dólares.
Chatarras y desechos
China es destino para una parte de las chatarras y desperdicios que produce el país. En desechos de cobre, aluminio y de acero y hierro el país vendió a esa nación 32.7 millones de dólares entre enero y julio de 2026.
Los desperdicios de cobre fueron los principales exportados por el país a la nación asiática, sumando 25.5 millones de dólares, los de aluminio alcanzaron los 4.2 millones y los de acero y hierro 3 millones de dólares.
Las empresas de zonas francas del Cibao llamaron al sector productivo nacional a ser cuidadoso en las importaciones provenientes de China y a evitar prácticas de triangulación de mercancías que puedan afectar a esa industria, cuyo principal mercado es Estados Unidos.
Consultado sobre el creciente déficit comercial de la República Dominicana con la nación asiática, el presidente de la Asociación de Empresas de Zonas Francas del Cibao (Azocibao), Marco Cabral, sostuvo que el país debe responder con seriedad a las crecientes preocupaciones estadounidense sobre triangulación y el uso intensivo de insumos chinos en productos destinados a su mercado.
“El reto no es simplemente importar menos desde China, sino asegurar trazabilidad, el cumplimiento de las reglas de origen y reducir dependencias excesivas que puedan convertirse en riesgos comerciales. El país debe ser riguroso en evitar cualquier práctica de triangulación o transformación insuficiente, cuyo objetivo sea modificar artificialmente el origen de una mercancía”, planteó Cabral.
Consideró que se deben fortalecer los encadenamientos productivos del país, desarrollar proveedores nacionales y regionales, aumentar el abastecimiento desde Estados Unidos y la región, cuando sea competitivo, y diversificar aquellas cadenas excesivamente concentradas en un solo país.
“Esto no significa que importar materias primas o componentes desde China sea incorrecto. Las cadenas industriales son globales y muchas de esas importaciones son perfectamente legítimas”, aclaró.
El ejecutivo de Azocibao finalizó llamando a la reflexión sobre qué tan sostenible en el tiempo puede ser para el país mantener un déficit comercial con China de 5,000 millones de dólares al año, como finalizó en 2025.


