Lo primero que le confesó Óscar Belgal a su abuela, Juana De León, fue que quería regresar a República Dominicana. Ella le aconsejó que no lo hiciera todavía y que esperara un poco más para reunir lo suficiente y construir una casita en Santo Domingo.
De eso pasaron dos meses. El joven, de 28 años, lleva tres años residiendo en Estados Unidos y nunca imaginó que quedarse allí lo llevaría a verse envuelto en un grave incidente con agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
En su cuello todavía tiene alojada la bala que le disparó uno de los policías migratorios el pasado 8 de octubre, durante un operativo para arrestarlo. En la actualidad, se encuentra detenido en una celda de aislamiento en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
“Tengo varios días que no sé nada. La hija mía vive allá y me dijo que el abogado le dice que está mejor y está estable, pero no se ha tenido ninguna comunicación con él ni nada. No pudieron verlo todavía”, refiere la abuela materna de Belgal en una conversación con Diario Libre.
El joven, nacido y criado en el sector capitalino de Los Guandules, vivía con su pareja, también dominicana. Hace poco se convirtió en padre de una niña. El día del incidente regresaba de recoger a su hijo de cinco años en la escuela cuando lo interceptaron los agentes.


