Criar un animal supone trabajo, sacrificio y largas jornadas para los productores de Los Arroyos, en Dajabón. Conservarlo, según denuncian, les está costando también el sueño. El robo de una yegua y un caballo ha vuelto a despertar la indignación de ganaderos de esta comunidad fronteriza, quienes aseguran sentirse desprotegidos pese a la presencia militar.
Edy Cueto, productor de leche y ganado, relató que los animales fueron sustraídos entre la noche del viernes y la madrugada del sábado.
Según explicó, uno le pertenecía y el otro era de un productor al que identificó como Víctor.
El ganadero afirmó que los responsables habrían pasado con los animales a menos de 20 metros de un punto donde, de acuerdo con su testimonio, debía encontrarse una patrulla del Ejército. Esa versión constituye uno de los principales motivos de su reclamo a los mandos militares.
“Yo pienso que tiene que haber una respuesta de eso”, expresó Cueto, quien pidió explicaciones sobre el servicio de los soldados asignados a la zona durante esa noche.
El miedo obliga a vigilar de madrugada
La preocupación de los productores va más allá de esta pérdida. Cueto sostuvo que los robos los mantienen pendientes de sus animales durante las noches, obligándolos a asumir una vigilancia que entienden corresponde a las autoridades.
“Ya estamos cansados… Hay que amanecer con ellos”, manifestó.
También aseguró que, cuando salen a cuidar sus propiedades, en ocasiones reciben cuestionamientos de los militares por recorrer el área.
Para el productor, resulta difícil comprender que se les objete vigilar sus animales mientras continúan las sustracciones.
Sus señalamientos reflejan el malestar de quienes aseguran vivir entre el esfuerzo de sostener la producción y el temor de perder lo conseguido.
Cuestionan resultados de la vigilancia
Cueto cuestionó que la inversión estatal en seguridad fronteriza no se traduzca, a su juicio, en una protección efectiva para los ganaderos de Los Arroyos.
Otro productor José Manuel Contreras, coincidió en que la situación provoca tristeza e impotencia, especialmente por el trabajo que requiere criar y mantener cada animal.
“Nosotros pasamos mucho trabajo. Demasiado trabajo para nosotros tener un animal”, expresó.
El entrevistado relató que los propios afectados deben salir a buscar rastros del ganado sustraído. También cuestionó por dónde estarían pasando los animales ante el avance de la verja fronteriza y la vigilancia anunciada para esa zona.
Piden investigar y dar respuestas
Los denunciantes reclamaron al mando militar responsable revisar lo ocurrido, investigar el desempeño de la patrulla y reforzar la protección de los productores.
Sostuvieron que existe una distancia entre la seguridad que describen las autoridades y la realidad que aseguran enfrentar en sus comunidades.
Mientras esperan explicaciones, los productores de Los Arroyos resumen su preocupación en una tarea que se repite al caer la noche: mantenerse despiertos para cuidar lo que tanto esfuerzo les ha costado.


