La economía de Latinoamérica y el Caribe crecerá un 2,3 % en 2026, lo que supone una décima menos que en 2025, pero mejora -también en una décima- lo previsto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en enero, cuando hizo su proyección anterior.
Así, y según el informe de perspectivas del FMI difundido este martes, la economía de la región avanzará este año más que en 2025, pese a la elevada incertidumbre global desatada a raíz de la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán, que hará que otras grandes regiones del mundo sufran una ralentización.
De cara a 2027, el organismo mantiene que la región crecerá el 2.7 %, tal y como había calculado en enero, aunque respecto a su previsión del pasado octubre, supone una décima más.
Crecimiento en Centroamérica
Para Centroamérica, prevé un avance del 3,7 % en 2026, igual que en 2025, y del 4 % en 2027, impulsada por el consumo interno y las remesas, y para el Caribe del 5,7 % en 2026 y del 8,6 % en 2027, frente al crecimiento del 6,2 % en 2025, con economías beneficiándose de la recuperación del turismo, pero también expuestas a fenómenos externos.
El conjunto de la región sigue condicionado por factores externos como el encarecimiento de las materias primas, el endurecimiento de las condiciones financieras y la desaceleración de la demanda global, aunque con impactos diferenciados entre los países.
En ese sentido, el FMI explica que las economías importadoras de energía son las más vulnerables a estos choques, mientras que los exportadores de materias primas pueden beneficiarse parcialmente.
El FMI destaca que el actual entorno internacional ha incentivado a varios países de la región a acelerar acuerdos de integración, como el alcanzado recientemente entre Mercosur y la Unión Europea, y enfatiza que estos pactos pueden fortalecer vínculos comerciales y diversificar exportaciones.
Brasil se desacelera y México, al contrario
Entre las principales economías de la región, el FMI prevé que Brasil se desacelere en 2026, con un crecimiento del 1.9 %, frente al 2.3 % de 2025, y repunte al 2 % en 2027.
Brasil se beneficiará inicialmente de su condición de exportador neto de energía, aunque posteriormente pesará la menor demanda global, el encarecimiento de insumos como fertilizantes y unas condiciones financieras más restrictivas.
México, por su parte, crecerá un 1.6 % en 2026 y un 2.2 % en 2027, después de haber registrado un 0.6 % en 2025, en un entorno marcado por la consolidación fiscal, una política monetaria restrictiva y las tensiones comerciales, principalmente con EE.UU., que limitan la inversión y la actividad.
Argentina, que creció un 4.4 % en 2025, moderará su avance al 3.5 % en 2026 y al 4 % en 2027, aunque mantendrá uno de los desempeños más sólidos entre las grandes economías de la región, impulsada por un proceso de estabilización macroeconómica y reformas que, según el FMI, mejoran la confianza.
Colombia crecerá un 2.3 % en 2026 y un 2.5 % en 2027, tras haber avanzado un 2.6 % en 2025, en línea con un patrón de expansión moderada condicionado por el entorno externo.
Chile registrará un crecimiento del 2.4 % en 2026 y del 2.6 % en 2027, después del avance del 2.3 % en 2025, mientras que Perú lo hará un 2.8 % en ambos años, tras haber crecido un 3.4 % en 2025.
En ambos casos, el FMI apunta a crecimientos contenidos, afectados por la menor demanda externa y el encarecimiento de la energía.
Ecuador se desacelerará, al pasar del 3.7 % en 2025 al 2.5 % en 2026 y 2027; mientras que Venezuela repuntará un 4 % en 2026 y un 6 % en 2027, frente al 1.5 % de 2025.
Para Bolivia se prevé un avance del 3.3 % en 2026 tras una caída del 1.2 % en 2025; el crecimiento en Paraguay cederá un poco al 4.2 % en 2026 y un 3.5 % en 2027, tras el avance del 6 % de 2025; y Uruguay crecerá un 1.8 % en 2026 (igual que en 2025) y un 2.6 % en 2027.




