Las redes criminales dedicadas a la trata de personas trasladaron parte de sus operaciones al entorno digital, donde utilizan las redes sociales y otras plataformas para captar y engañar a mujeres, niños, niñas y adolescentes, quienes posteriormente pueden ser sometidos a explotación e incluso obligados a participar en actividades delictivas, advirtieron este jueves la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, y el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Álvarez.
Ambos funcionarios hablaron durante el acto conmemorativo del Día Mundial contra la Trata de Personas, organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex).
La procuradora alertó que la denominada cibertrata se ha convertido en “uno de los mayores desafíos” para las autoridades, porque las organizaciones criminales ya no necesitan buscar a sus víctimas en las calles.
«El depredador ya no necesita acechar a la víctima en las esquinas oscuras de nuestras calles. Hoy se infiltra en nuestros hogares a través de las pantallas y los dispositivos electrónicos«, expresó.
Explicó que las redes criminales utilizan plataformas digitales, redes sociales y el anonimato que facilita internet para captar, engañar y comercializar a las personas más vulnerables, especialmente mujeres, niños, niñas y adolescentes.
Ante esa realidad, Reynoso afirmó que el Ministerio Público trabaja para que el órgano de persecución no quede rezagado frente a la nueva forma de trata de personas.
En ese sentido, informó que este mes fue conformado un equipo conjunto de investigación con Colombia y que en las próximas semanas se firmará otro con Chile para fortalecer la cooperación internacional contra la trata de personas.
Operaciones fraudulentas
Por su parte, el canciller Roberto Álvarez advirtió que las víctimas de trata ya no solo son explotadas sexual o laboralmente, sino que también están siendo obligadas, bajo amenazas, a participar en operaciones fraudulentas como estafas financieras, ciberdelincuencia y lavado de activos.
El ministro de Relaciones Exteriores afirmó que esta modalidad representa nuevos desafíos para los sistemas de justicia, la seguridad y la gestión migratoria.
«La trata de personas constituye una de las violaciones más graves de los derechos humanos. Detrás de cada caso hay una vida marcada por el engaño, la coerción o la violencia; una persona privada de su libertad, de su dignidad y de la posibilidad de decidir su propio futuro», expresó.


