Cada día, un promedio de 18 emergencias moviliza a los bomberos del Distrito Nacional para enfrentar incendios, accidentes de tránsito, rescates en edificaciones, estructuras colapsadas, inundaciones, enjambres de abejas e incluso rescates de animales que fueron parte de las más de 5,300 emergencias y 8,100 servicios que atendió la institución durante el año pasado.
Detrás de esa capacidad de respuesta existe un proceso de preparación que, según el intendente general del Cuerpo de Bomberos, general José Luis Frómeta Herasme, ha sido fortalecido durante los últimos años para responder a una ciudad cada vez más compleja.
Cada año un promedio de 40 a 42 personas son capacitadas para ofrecer esos servicios en la Academia de Bomberos del Distrito Nacional. Son depuradas de una solicitud creciente, que solo el año pasado los interesados sumaron más de 100.
«Desde la fundación del Cuerpo de Bomberos del Distrito Nacional siempre nos hemos empeñado en que nuestro personal esté altamente capacitado y equipado. Hoy las emergencias son mucho más complejas y eso nos obliga a mantener una capacitación permanente«, afirma.
Frómeta Herasme explica que el crecimiento vertical de Santo Domingo, la construcción de torres de mayor altura y el incremento de riesgos tecnológicos han obligado a la institución a modernizar tanto sus equipos como la preparación de su personal.
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«Antes no teníamos edificios tan altos. Ahora estamos desarrollando entrenamientos especializados para incendios y rescates en altura, incorporando nuevas tecnologías y equipos capaces de detectar víctimas bajo estructuras colapsadas, cámaras térmicas y dispositivos de búsqueda», señala.
Academia por un año
El primer paso para convertirse en bombero comienza en la Academia del Cuerpo de Bomberos del Distrito Nacional, donde los aspirantes reciben un año completo de formación.
La directora de la academia, coronela Elsa Ramírez de Miura, explica que ningún aspirante puede ingresar sin superar rigurosas pruebas físicas, médicas y psicológicas.
«El trabajo del bombero implica mucha presión y un alto nivel de riesgo. Por eso primero verificamos que el aspirante tenga las condiciones físicas y emocionales para desempeñar esta labor», sostiene.
Durante doce meses reciben clases teóricas cada miércoles y prácticas todos los sábados.
El programa incluye combate de incendios, rescate acuático, extricación vehicular, materiales peligrosos, estructuras colapsadas, manejo de escaleras, primeros auxilios y prevención de incendios.
Cada módulo concluye con evaluaciones escritas y prácticas, mientras que la asistencia también forma parte de la calificación.
El 87 % de los incendios en el Distrito Nacional se origina por fallas eléctricas, según bomberos
La vocación pesa más que el uniforme
Para Frómeta, la formación técnica es indispensable, pero asegura que existe un elemento imposible de enseñar en un salón de clases.
«El bombero normalmente ingresa por vocación. Desde que llega uno puede identificar quién realmente quiere servir a los demás. Ese deseo de ayudar al prójimo es lo que distingue a un verdadero bombero«, expresa.
Esa vocación ha permitido que numerosos profesionales se integren como voluntarios: ingenieros, médicos, veterinarios, empresarios y otros especialistas dedican parte de su tiempo a colaborar con la institución.
Actualmente el Cuerpo de Bomberos del Distrito Nacional cuenta con alrededor de 292 bomberos permanentes y cerca de 500 voluntarios distribuidos en distintas áreas operativas y de apoyo.


