Hasta US$500 millones de los más de US$1,000 millones pagados por organizaciones de Grandes Ligas en bonos a prospectos dominicanos desde 2012 pudieron terminar rápidamente en manos de entrenadores y prestamistas, dentro de un sistema prácticamente sin regulación que comienza a comprometer económicamente a algunos jugadores varios años antes de que tengan edad legal para firmar.
La estimación forma parte de una extensa investigación publicada por ProPublica sobre el negocio de formación y contratación de peloteros en la República Dominicana, que documenta preacuerdos de equipos de las Grandes Ligas con niños de hasta 11 años y préstamos concedidos a sus familias utilizando como garantía los bonos que eventualmente recibirán.
Según una revisión de los datos de firmas realizada por ProPublica, entre 2012 y principios de 2026 las organizaciones de Major League Baseball (MLB) pagaron US$1,042 millones en bonos a prospectos dominicanos.
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Expertos consultados por el medio estimaron que una parte considerable de esos recursos, potencialmente hasta US$500 millones, terminó en manos de entrenadores y prestamistas.
La investigación, firmada por el periodista Gus Garcia-Roberts, señala que la República Dominicana continúa siendo el principal proveedor internacional de talento para las Grandes Ligas. De más de 12,700 jugadores internacionales firmados entre 2012 y 2026, aproximadamente la mitad nació en territorio dominicano.
En 2025, de acuerdo con los datos citados, había 144 dominicanos en Grandes Ligas, aproximadamente el 10 % de los jugadores de la competición.
Sin embargo, detrás del éxito existe un sistema en el que niños comienzan a entrenarse a tiempo completo desde los 10 años y en el que entrenadores privados pueden recibir entre el 35 % y el 50 % del bono de firma de aquellos que finalmente logran contratos profesionales.
Preacuerdos desde los 11 años
Las reglas de MLB impiden que las organizaciones firmen formalmente a un jugador internacional antes de que alcance la edad establecida por la liga. La investigación de ProPublica sostiene, sin embargo, que los denominados “preacuerdos” permiten que los equipos comprometan verbalmente millones de dólares con jugadores varios años antes.
El reportaje identifica casos anunciados públicamente durante el último período de contrataciones en los que niños de 11, 12 y 13 años supuestamente tenían compromisos futuros con organizaciones como los Filis de Filadelfia, Rojos de Cincinnati y Cerveceros de Milwaukee.
Los clubes señalados no respondieron las solicitudes de comentarios de ProPublica.
Sandy Alderson, quien ha ocupado cargos ejecutivos en varias organizaciones y trabajó para MLB en asuntos relacionados con República Dominicana, declaró al medio que la gran mayoría de los jugadores que finalmente son contratados reciben ofertas antes de cumplir los 16 años.
Uno de los casos centrales de la investigación es el de Belfi Rivera, jardinero dominicano que, según ProPublica, recibió a los 14 años una promesa de US$1.8 millones de los Diamondbacks de Arizona.
Rivera firmó formalmente con la organización en enero de 2024, pero cuando recibió el dinero una parte considerable terminó destinada al pago de compromisos previos.
Su entrenador John Carmona recibió US$630,000, equivalentes al 35 % del bono, mientras que más de US$950,000 terminaron relacionados con compromisos económicos con el empresario y prestamista Santo Caraballo, según la reconstrucción realizada por ProPublica a partir de documentos, registros bancarios y testimonios de la familia.
Caraballo no respondió a las preguntas detalladas que ProPublica le remitió para la investigación. En una conversación previa con el periodista, sostuvo que su negocio no era tan grande ni tan lucrativo como se afirmaba y señaló que prestar dinero a familias de prospectos implicaba el riesgo de que el jugador finalmente no fuese contratado.
Préstamos sobre bonos futuros
El sistema de preacuerdos ha permitido también el desarrollo de un mercado de préstamos dirigido específicamente a familias cuyos hijos ya tienen una promesa de contratación.
Yaniris Paula, abogada que ha representado a jóvenes peloteros en conflictos con entrenadores y prestamistas, estimó ante ProPublica que alrededor del 80 % de los bonos pagados a prospectos dominicanos tiene asociado algún préstamo.
En algunos de los casos documentados, las tasas resultaron extraordinariamente elevadas.
El padre del prospecto Ricki Moneys dijo haber recibido de Caraballo RD$1.7 millones, equivalentes entonces a unos US$27,000, después de que los Cerveceros le ofrecieran a su hijo un preacuerdo por US$1.15 millones.
Trece meses después, cuando el jugador firmó oficialmente, Caraballo habría cobrado RD$4.5 millones, lo que ProPublica calculó como una tasa efectiva anual cercana al 150 %.
Otro padre dijo haber tomado US$50,000 al 5 % de interés mensual después de que su hijo recibiera una promesa de US$1.3 millones. Cuando llegó el momento de cobrar el bono, afirmó que el prestamista reclamaba US$400,000. Las partes terminaron acordando el pago de US$75,000 en intereses.
David Ortiz reconoció inversión
La investigación también examina la relación comercial entre Santo Caraballo y David Ortiz.
El miembro del Salón de la Fama reconoció a ProPublica que invirtió millones de dólares en el negocio relacionado con béisbol de Caraballo, aunque afirmó que su participación se limitó a préstamos destinados a entrenadores y negó haber autorizado que su nombre fuese utilizado para obtener la confianza de jugadores y sus familias.
Documentos judiciales revisados por ProPublica muestran, sin embargo, al menos un contrato en el que aparecen Ortiz y Caraballo junto a los padres de un prospecto de 13 años.
El acuerdo establecía que proporcionarían al menor apoyo económico, alimentación, estudios, alojamiento, entrenamiento y otros servicios a cambio del 35 % de un eventual bono de firma.
El jugador finalmente no fue contratado y el litigio relacionado con el contrato fue desestimado por razones procesales.
Ortiz aseguró posteriormente, a través de su abogado, que nunca participaría conscientemente en una operación destinada a aprovecharse de un joven pelotero o de su familia.
También afirmó que comenzó a distanciarse personalmente de Caraballo entre un año y medio y dos años atrás después de observar conductas que consideró inapropiadas.
El papel de Ortiz en el debate del draft
La investigación también rescata la intervención de Ortiz durante las negociaciones entre MLB y el sindicato de jugadores sobre la creación de un draft internacional.
ProPublica obtuvo un mensaje de voz en el que Ortiz llamaba a peloteros y entrenadores dominicanos a movilizarse contra la propuesta y advertía sobre sus consecuencias para el desarrollo del béisbol del país.
El proyecto de draft finalmente no fue aprobado.
Consultado por ProPublica sobre si sus intereses comerciales con Caraballo habían influido en aquella posición, Ortiz sostuvo posteriormente que su oposición respondía exclusivamente a su visión sobre el desarrollo de los peloteros dominicanos y las consecuencias que tendría el sistema para el país.
MLB conoce los problemas
La investigación sostiene que los problemas asociados a los preacuerdos son conocidos desde hace años dentro de las Grandes Ligas.
El comisionado Rob Manfred reconoció durante una visita a la República Dominicana que los acuerdos anticipados constituyen un problema y volvió a señalar el establecimiento de un draft internacional como la solución que considera más adecuada.
El sindicato de jugadores se ha opuesto históricamente porque entiende que el draft limitaría la capacidad de los prospectos para elegir la organización con la que desean contratar y reduciría la competencia entre equipos por los mejores talentos.
ProPublica señala que ese enfrentamiento ha dejado prácticamente intacto un sistema en el que familias de bajos ingresos pueden pasar años gastando sobre la base de un bono que todavía no existe, mientras entrenadores, prestamistas y otros intermediarios adquieren derechos sobre una parte del dinero antes de que el jugador pueda firmar legalmente.
La paradoja es que la República Dominicana continúa produciendo más jugadores de Grandes Ligas que cualquier país fuera de Estados Unidos.
El presidente del Banco BHD, Steven Puig, estimó ante ProPublica que el béisbol mueve hasta US$400 millones anuales en la economía dominicana.
Sin embargo, la investigación plantea que una parte sustancial del dinero que llega al país mediante los bonos de los prospectos no permanece en manos de los jóvenes que los generan.
El caso de Belfi Rivera refleja esa contradicción. Después de recibir un bono de US$1.8 millones, el joven dijo a ProPublica que actualmente tiene dificultades económicas y continúa intentando avanzar desde la Liga Dominicana de Verano.
Al explicar cómo la situación ha afectado su motivación, resumió el problema que atraviesa buena parte de la investigación: se preguntó para qué continuar trabajando si todo lo que logra ganar termina perdiéndolo




