Menores acogidos por Acción Callejera. (DIARIO LIBRE/ANEUDY TAVÁREZ)
La institución trabaja además en coordinación con el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani), organismo al que son referidos los menores que carecen de familiares o requieren una intervención especializada.
En el caso de los menores haitianos que no tienen familiares en República Dominicana, se procura establecer contacto con instituciones en Haití para facilitar una reunificación familiar. Sin embargo, Eduardo Cruz señaló que algunos de estos niños terminan regresando al país pocos días después.
Semáforos, comercios y zonas de mayor movimiento
La presencia de menores en las calles es especialmente visible en lugares de alta concentración de personas como el área monumental, semáforos, supermercados, comercios y zonas próximas a elevados. El representante de Acción Callejera explica que encuentran con mayor frecuencia a niños vendiendo flores, paletas, limpiando cristales o solicitando dinero.
«Donde quiera que hay un semáforo, comercios y supermercados hay un niño afuera pidiendo en la calle«, sostuvo Cruz.
Ante el incremento de los casos, Acción Callejera también desarrolla programas dirigidos a prevenir que niños de comunidades vulnerables terminen incorporándose a dinámicas de calle.
La institución trabaja con entre 450 y 500 menores mediante programas de prevención que incluyen alfabetización, acompañamiento educativo y acciones dirigidas a evitar la deserción escolar.
Una cifra que aumenta cada año
Desde Acción Callejera atribuyen el incremento a una combinación de factores, entre ellos la pobreza, la migración haitiana, la falta de educación y la negligencia familiar.
En el caso de los menores dominicanos, señalan además situaciones de vulnerabilidad asociadas a las condiciones familiares y sociales en las que viven.
Las vacaciones pueden aumentar la presencia en las calles
La viceministra de Interior y Policía, Ángela Jáquez, explicó que la cantidad de menores en las calles es dinámica y puede aumentar durante determinados períodos, especialmente durante las vacaciones escolares. Jáquez diferenció entre los niños que están «en la calle» de manera circunstancial y aquellos que se encuentran «en condición de calle»; estos últimos con niveles de vulnerabilidad mucho mayores porque pueden dormir en espacios públicos y carecer de protección familiar.
«Son números dinámicos, no son números estáticos», señaló la funcionaria.
Como parte de las acciones preventivas, el Ministerio de Interior y Policía, junto con el Ministerio de Educación, impulsa el programa Escuela Abierta, mediante el cual se procura mantener a los niños vinculados a actividades deportivas, educativas y recreativas durante los períodos en que no tienen clases.
La funcionaria sostuvo que la estrategia busca ofrecer alternativas a las familias que trabajan y no tienen con quién dejar a sus hijos.
La vicealcaldesa de Santiago, Mariana Moreno, explicó que ante los casos de menores que realizan actividades como limpiar vidrios en las calles, el Ayuntamiento debe coordinar las acciones con Conani.
Indicó que no se pueden aplicar medidas drásticas contra los menores debido a que son niños y adolescentes que requieren una evaluación integral de su situación familiar.
Moreno explicó que Conani realiza evaluaciones psicológicas y sociales para determinar las condiciones en que vive cada menor y establecer si procede su retorno al hogar o la intervención de otras instituciones.
Mientras tanto, los niños en condición de calle constituyen una realidad que demanda la implementación de políticas sociales y estatales efectivas, orientadas a reducir esta problemática y garantizar su protección y bienestar.