El aumento de cinco pesos en la tarifa del transporte público urbano comenzó a aplicarse este lunes en Santiago entre opiniones divididas de los pasajeros.
Mientras la mayoría rechazó el reajuste por considerar que afecta aún más el presupuesto familiar, otros entendieron que la medida era inevitable debido al incremento de los costos que enfrentan los transportistas.
Quienes se oponen al aumento afirmaron que los salarios permanecen estancados y que el nuevo precio del pasaje impactará con mayor fuerza a las personas que deben utilizar varios vehículos cada día para trasladarse a sus trabajos o centros de estudio.
«Los carros de concho tenían mucho tiempo sin aumentar, pero no la veo bien porque a nosotros no nos han aumentado los sueldos«, expresó Luciano Bueno.
En la misma línea, Orlando Santos pidió al Gobierno revisar la medida al considerar que los constantes aumentos continúan deteriorando el poder adquisitivo de la población.
Sin embargo, otros usuarios manifestaron que, aunque el incremento representa una carga adicional, comprenden que los choferes también enfrentan el aumento del combustible, los repuestos y otros costos de operación.
«Está fea la cosa. Ha subido todo. Si son cinco pesos más hay que pagarlos, pero el problema es que todo ha aumentado», dijo Miriluz Peña, quien agregó que entiende la decisión porque «ellos también tienen que comer«.
De igual forma, Mariela Amparo sostuvo que los usuarios suelen responsabilizar a los conductores, cuando en realidad estos también enfrentan las consecuencias del alto costo de la vida.


