
Walbert Ureña convirtió el lunes en una noche de pesadilla para los Yankees de Nueva York.
El lanzador derecho dominicano fue una de las grandes figuras en la contundente victoria de los Angels por 10-1, frenando durante buena parte del encuentro a una ofensiva que apenas unas horas antes había castigado con 16 carreras a los Red Sox.
Ureña (9-9) no se dejó intimidar por el momento ni por el nombre de su rival. Con apenas 22 años, utilizó una combinación de lanzamientos difícil de descifrar, encabezada por un cambio de velocidad particularmente efectivo, para mantener fuera de balance a los bateadores neoyorquinos y limitar el contacto fuerte. Trabajó durante siete entradas , permitió solo una carrera, cinco hits y ponchó a ocho.
Después de permitir que los Yankees amenazaran en la primera entrada tras un lanzamiento descontrolado, el derecho se recuperó de inmediato. A partir de ese momento retiró a 11 bateadores consecutivos, una demostración de dominio que permitió a los Angels tomar el control del encuentro.
Respaldo ofensivo
Mientras Ureña mantenía a raya a los Bombers, la ofensiva de Los Ángeles aprovechaba las oportunidades. Los Angels tomaron ventaja y fueron ampliándola hasta convertir el partido en una cómoda paliza, mientras el pitcheo se encargaba de evitar cualquier intento de reacción de Nueva York.
La actuación de Ureña tuvo todavía más valor por el contexto. Los Yankees llegaban al encuentro con el impulso de haber aplastado 16-1 a Boston y con la posibilidad de aprovechar una serie ante unos Angels que atravesaban una racha de siete derrotas consecutivas.
Sin embargo, el dominicano se encargó de cambiar rápidamente el guion.
Su repertorio fue suficiente para mantener a los bateadores de Nueva York fuera de ritmo. El cambio de velocidad, en particular, consiguió que los Yankees produjeran contactos débiles y ayudó a mantener la pelota dentro del parque.
Spencer Jones finalmente rompió el dominio con un cuadrangular solitario, el octavo de la temporada, pero el batazo no fue suficiente para alterar la dinámica del encuentro. Los Angels respondieron inmediatamente y volvieron a ampliar su ventaja.
La noche terminó siendo una demostración de lo que puede significar un lanzador capaz de imponer su repertorio desde el montículo. Ureña tomó una ofensiva que llegaba encendida y consiguió apagarla durante buena parte del partido.
Para los Angels, la victoria representó mucho más que poner fin a la jornada con una diferencia de nueve carreras. Para Ureña, fue otra muestra de que su brazo y, sobre todo, la mezcla de lanzamientos que está desarrollando pueden convertirse en un arma importante.



