Maite tenía 14 años. Se fue a vivir con su novio. “Se casó”, dijo una pariente que, a esa misma edad, vivió el mismo destino dentro de una práctica que disfraza el abuso bajo un manto de normalidad en algunas comunidades de República Dominicana.
Tiempo después regresó a casa. Su vínculo con un hombre de 24 años estuvo marcado por la violencia que, dos años más tarde, terminó con su vida. Tenía 16 años. Su sueño de ser enfermera quedó truncado, mientras su familia esperaba su cuerpo en las afueras del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), en septiembre del año pasado.
Antes de conocerla, su agresor ya había sido acusado de un delito sexual contra otra menor. El caso lo obligó a abandonar el barrio donde residía, en el municipio de Guerra, Santo Domingo Este. Aun así, volvió a acercarse a otra adolescente.
En los últimos diez años, en República Dominicana se han registrado 20,969 denuncias por delitos sexuales vinculados a la seducción de menores, según datos de la Procuraduría General de la República (PGR). Lejos de disminuir, las cifras evidencian un repunte sostenido que alcanzó su punto más crítico en 2025, con 2,306 casos, el nivel más alto de toda la década.
Este incremento no solo supera ampliamente los registros anteriores, sino que confirma una espiral creciente de agresiones sexuales contra menores y evidencia las limitaciones de las medidas para contener el fenómeno.
El comportamiento anual refleja una tendencia sin reducción sostenida: en 2015 se registraron 1,767 casos; en 2016, 1,963; en 2017, 1,799; en 2018, 2,004; en 2019, 1,933; en 2020, 1,708; en 2021, 1,764; en 2022, 1,799; en 2023, 1,749; en 2024, 2,177, y en 2025, 2,306.
Pese a contar con el volumen total, la Procuraduría aún no dispone de información desagregada por sexo y edad. En una respuesta oficial, la institución admitió que estos datos se encuentran en proceso de levantamiento, una limitación que dificulta identificar con precisión a las víctimas y debilita la capacidad de respuesta del Estado.
A nivel territorial, sus cifras muestran una alta concentración en zonas como Santo Domingo Este, Santiago y San Cristóbal, donde el fenómeno se mantiene activo y sostenido en el tiempo.
Seducción que no se mide
La seducción de menores casi nunca aparece en las estadísticas. No porque no ocurra, sino porque se esconde dentro de un delito mayor: el abuso sexual.
Entre 2019 y 2025, el sistema de protección registró 881 casos de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes, donde 759 víctimas fueron niñas equivalentes a un 86 % y 122 niños con un 14 %.



