Entre lágrimas, abrazos prolongados y silencios que pesan más que las palabras, familiares de las víctimas del Jet Set y sobrevivientes volvieron ayer al lugar donde todo cambió, al cumplirse un año del derrumbe que dejó 236 fallecidos y marcó al país con un luto profundo.
Frente a las ruinas de lo que fue la discoteca, pese a que no está facultado para celebrar eucaristía, el sacerdote Rogelio Cruz encabezó un acto especial en honor a los fallecidos en el que participaron decenas de personas.
Con fotografías en mano, los asistentes evocaron a sus seres queridos en cada nombre susurrado. El acto también se concentró en un altar adornado con flores blancas y corazones de barro, donde las familias buscaban consuelo y rendían homenaje a sus ausentes.
El tributo estuvo acompañado por música y palabras cargadas de simbolismo con canciones como Sobreviviré, del merenguero Rubby Pérez, quien también figura entre las víctimas de la tragedia, resonando entre los presentes, reforzando el sentimiento de resistencia en medio de la tristeza.
La conmemoración también tuvo impacto en el entorno donde las autoridades dispusieron el cierre de la avenida Independencia por motivo del memorial hasta el mediodía de hoy, cuando se restablecerá el flujo vehicular en la zona, incluyendo la avenida de la Salud del Distrito Nacional.
Proceso judicial
Actualmente, el caso avanza en los tribunales con la lectura de la acusación durante la audiencia preliminar contra los hermanos Maribel Espaillat y Antonio Espaillat, imputados por el desplome de la discoteca.
Los abogados de los Espaillat aseguran haber alcanzado acuerdos de compensación económica con el 70 % de los familiares de las víctimas mortales y con personas heridas en la tragedia.
En contraste, representantes legales de las víctimas han insistido en que estos tratos no sustituyen la necesidad de establecer responsabilidades penales, reiterando su exigencia de justicia y sanciones proporcionales a la magnitud del hecho.



