La bebé de ocho meses que murió la madrugada del 19 de abril en la provincia San Cristóbal presentaba fractura craneal, hemorragia cerebral y huellas de mordedura humana en distintas partes del cuerpo, según establece la autopsia practicada por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif).
El informe forense, presentado por el Ministerio Público, determinó que la menor, Lauren Bonilla, falleció a causa del “Síndrome del Niño Maltratado”, tras sufrir una muerte violenta y rápida de etiología médico legal homicida.
Por el hecho, el órgano acusador solicitó prisión preventiva contra Joel Carmona Pinales, de 25 años, acusado de homicidio voluntario y actos de tortura y barbarie contra la hija de su pareja.
De acuerdo con el documento, el cadáver mostraba “deformidad facial derecha por contusión y edema y huella de mordedura humana en la mandíbula y el cuello”, compatibles con la dentición del imputado.
La autopsia también reveló que la infante sufrió fractura craneal, hemorragia, contusión y edema cerebral y pulmonar.



