En las calles del Gran Santo Domingo es habitual observar restos de cemento adheridos al pavimento y a las aceras, huellas visibles de construcciones recientes o en proceso de edificación en la zona urbana.
La vía pública en muchos casos se utiliza como mezcladora de materiales o espacio de depósito de tablas, blocks y otros elementos de construcción, residuos que al finalizar los edificios o viviendas se quedan amontonados y afectan tanto la estética urbana como la movilidad de peatones y conductores.
Diario Libre realizó un recorrido por distintas zonas del Distrito Nacional y pudo observar en sectores de la capital como el Millón I, María Auxiliadora, Los Prados y el Mirador Sur, actividades propias de la construcción como el uso de materiales en la vía pública y el depósito de escombros, acción que viola la Ley 63-17 sobre movilidad y tránsito.
Pese a su ilegalidad, es común ver personas mezclando cemento directamente en las calles, bloqueando el paso o ensuciando el entorno, sin importar el daño que esto le causa al pavimento, al drenaje y peatones.
Obra en proceso en la calle Juana Saltitopa, con cemento adherido. (DIARIO LIBRE/RUTH SALCEDO)
Tanque, muros tipo jersey y cemento adherido en la acera por la avenida Anacaona. (DIARIO LIBRE/LUDUIS TAPIA)
Arena, block y otros residuos en las aceras de un negocio en la calle Juan Saltitopa esquina Eusebio Manzueta. (DIARIO LIBRE/DARE COLLADO)
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Misma situación, distinto lugar
En la calle Juana Saltitopa, en el sector María Auxiliadora, residentes se ven afectados por dos obras en construcción. Una impide el paso de los peatones, mientras que la otra genera inconvenientes a una vivienda que está justo al lado de la estructura.
Bartolo Sosa, habitante de una casa de madera y zinc, explica que la edificación le ha provocado problemas a su vivienda debido a que, cuando comenzaron la obra, esta no contaba con medidas de seguridad, lo que provocó que el techo de su casa fuera dañado por un pedazo de concreto que descendió hacia su vivienda, cayendo cerca de una de sus hijas.
“Nos han destrozado el techo por completo, dejándole caerescombros”, expresó Sosa.
Pese a esta situación, el encargado de la obra atendió el reclamo de Sosa, luego de que éste solicitara la intervención de la Policía Nacional, procediendo a asegurar la estructura mediante la colocación de una malla negra para evitar que continuaran cayendo los escombros.
A unas cuadras de la casa de Sosa está la construcción de lo que parece un local comercial donde han dejado materiales de construcción amontonados, como blocks, arena y escombros de unos hoyos cavados, impidiendo el paso a los transeúntes, obligándolos a que utilicen las calles como otra alternativa para trasladarse.
“Desde que comenzaron, veo eso ahí”, dice Julio Alcántara, residente en el sector, que como todos tiene que utilizar la vía para poder continuar su recorrido.
En la avenida Anacaona, frente al parque Mirador Sur, residentes y transeúntes se enfrentan con la misma situación. Una acera totalmente afectada por la imprudencia de una constructora que dejó un cúmulo de cemento adherido a la calzada, tanques con residuos y muros tipo jersey colocados en las calles, obstaculizando la vía y afectando el libre tránsito.
Prohibición legal
Aunque es una práctica muy común, la Ley 63-17 sobre Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, en su artículo 145, prohíbe el uso de las calles, aceras o paseos para almacenar o preparar materiales de construcción.
De acuerdo a la norma, la acción puede ser sancionada con una multa equivalente al pago de un salario mínimo que impere en el sector público centralizado.
El depósito o almacenamiento de materiales en espacios públicos solo podrá realizarse mediante una autorización por escrito emitida por el ayuntamiento y el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), por un período no superior a las 72 horas consecutivas.
Arena en la acera inpididendo el paso de peatones, en la calle Cruzada de Amor en el Distrito Nacional. (DIARIO LIBRE/RUTH SALCEDO)
Cemento adherido a la acera en la calle Juan Isidro Ortega. (DIARIO LIBRE/RUTH SALCEDO)
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Además, esta práctica no debe representar ningún riesgo para la seguridad pública ni obstaculizar el tránsito, por lo que el área deberá estar debidamente señalizada como medida de precaución.