Los micronutrientes son aquellos compuestos nutritivos que el cuerpo humano necesita en grandes cantidades con la finalidad de proporcionar energía y hacer funcionar el metabolismo.
En esta categoría están incluidas las proteínas (carne magra, nueces y semillas, lácteos, pescado, carne magra, huevos y legumbres); los carbohidratos (verduras, frutas, tubérculos, granos enteros de cereales como arroz o avena, productos lácteos) y las grasas (aguacate, frutos secos, pescado azul o aceites vegetales), según la Universidad Europea (UE).
Nuestro cuerpo necesita otros compuestos, denominados micronutrientes en menor cantidad que los macronutrientes, pero que son igual de necesarios para que funcione bien y se mantenga sano, ya que intervienen en diferentes funciones como la producción de energía, la función inmunológica o la salud ósea, según la UE.
En esta lista figuran los minerales calcio (lácteos y espinacas), hierro (carne roja y lentejas), potasio (plátano), magnesio (semillas) y zinc (mariscos); y las vitaminas: A (zanahorias), C (naranjas y fresas), D (salmón), E (almendras y aceite de oliva), grupo B (legumbres, aves y huevos), según esta misma fuente.
Nutrición ‘micro’ y ‘macro’
“Nunca reparamos en los micro y macronutrientes al ingerir cualquier alimento. Simplemente atendemos nuestras ganas de comer, de sentirnos saciados”, explica a EFE Gonzalo Ruiz Utrilla (GRU) quien se autodefine como ‘biohacker’, un especialista en utilizar técnicas y herramientas científicas, tecnológicas y de estilo de vida, para mejorar las funciones del cuerpo, la salud y el rendimiento humanos.
“Entender las diferencias entre micro y macronutrientes también nos ayuda a diferenciar entre estar desnutrido y malnutrido”, según explica GRU.
“La desnutrición es una enfermedad causada sobre todo por una dieta inapropiada o por una mala absorción de nutrientes, lo que ocasiona un déficit alimentario”, según este especialista.
Por su parte, “la malnutrición hace referencia a un desequilibrio entre lo que comemos y lo que nuestro organismo necesita, y puede tener lugar cuando comemos sin control, eligiendo alimentos que no son los más sanos”, puntualiza.
Ruiz Utrilla explica que “los macronutrientes están en los lípidos, los glúcidos (hidratos de carbono o carbohidrato) y las proteínas, es decir en todo aquello que nos proporciona calorías y energía para funcionar”.
En cambio, “los micronutrientes no tienen ningún tipo de papel energético, pero son fundamentales para que el organismo pueda realizar sus funciones fisiológicas”.



