En La Sierra hablar de árboles es hablar de agua. Porque cuando hablamos de proteger una cuenca, no estamos hablando solamente de árboles, bosques o conservación ambiental. También hablamos de agua, que es vida y desarrollo, uno de los principios que sostiene el Más allá de los árboles: las métricas que vale la pena contar
Cuando se habla de proteger cuencas y espacios biodiversos el primer indicador presente es la cantidad de árboles sembrados. Sin embargo, este sólo refleja la actividad que permite alcanzar los verdaderos objetivos de la intervención.
Los árboles capturan dióxido de carbono, aportan a la retención del suelo evitando deslizamientos, aportan a la conservación y almacenamiento del agua. Esto permite mirar la reforestación desde una perspectiva diferente.
El indicador no es únicamente cuántos árboles fueron sembrados en un día sino el impacto que estos generan en el entorno. De los árboles sembrados, el 80% presenta tasa de supervivencia gracias a las prácticas y el uso de la tecnología. Indicadores que permiten validar el impacto a lo largo de los años.
El valor de sostener una apuesta
El acompañamiento del Banco Popular al proyecto incluye la participación en al menos cuatro jornadas de reforestación al año con una participación entre 150 y 200 miembros del Voluntariado Popular.
Este compromiso también ha sido documentado a través de iniciativas de divulgación, como el libro La Sierra, obra de Frank Moya Pons, Blas Santos, Inmaculada Adames y José de Moya, y el proyecto editorial y multimedia homónimo, presentado por la Fundación Popular en 2017 para destacar el valor ambiental, social e histórico de esta región.
Adicionalmente, el banco provee apoyo logístico para la movilización de los voluntarios, respaldo financiero y apoyo en la difusión de la jornada. Porque, así como un árbol necesita tiempo para crecer, una cuenca para recuperarse y una comunidad para percibir el bienestar. También el compromiso a largo plazo es más que un deseo.
Porque los principios pueden comunicarse y escribirse en un mural, pero es en el tiempo, en las decisiones y en las acciones donde se demuestra si una institución los ha hecho parte de su cultura.


