Seis meses después de que fuera abierta la malla que le permitió desplazarse libremente hacia el mar, el manatí Jean Pedro continúa haciendo de la pequeña bahía donde completó su proceso de adaptación en Bayahíbe su principal zona de refugio.
Puede salir cuando quiera y, de hecho, progresivamente ha comenzado a permanecer más tiempo fuera. Sin embargo, termina regresando al lugar que conoció durante la etapa final de su rehabilitación y donde encuentra, entre otras condiciones favorables, fuentes naturales de agua dulce. Ahí permanece la mayor parte del tiempo.
“Desde la apertura de la malla, él va aumentando paulatinamente el tiempo pasado afuera de la bahía, pero regresa a su área de confort donde puede conseguir agua dulce”, explicó Rachel Plekaniec, encargada del Programa de Megafauna Marina de la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar), institución que mantiene el seguimiento del animal en Bayahíbe, en la provincia La Altagracia.
![[object HTMLTextAreaElement]](https://claveinformativadr.com/wp-content/uploads/2026/09/55510328165ff969b6389k-bec988a2.jpg)
Diario Libre estuvo con Jean Pedro la semana pasada dentro de la bahía de adaptación. El manatí se encontraba tranquilo y durante la observación permaneció junto a uno de los manantiales naturales del área bebiendo agua dulce.
La escena refleja buena parte de su comportamiento actual: Jean Pedro tiene completa libertad de movimiento, explora progresivamente áreas fuera de la bahía, pero continúa utilizando este espacio como su lugar habitual de retorno.
Creció y ganó peso
La evolución de su condición corporal también ha sido favorable.
Cuando fue abierta la malla en marzo, Jean Pedro medía aproximadamente 208 centímetros y tenía un peso estimado de unos 160 kilogramos.
A principios de julio ya alcanzaba aproximadamente 214 centímetros y un peso estimado de 200 kilogramos, según Plekaniec.
En pocos meses aumentó alrededor de seis centímetros de longitud y unos 40 kilogramos. “Creció y engordó”, señaló Plekaniec.
La especialista indicó, además, que el animal sigue en buena condición corporal.
El monitoreo también ha ido disminuyendo de intensidad a medida que avanza el proceso. Actualmente se realizan observaciones aproximadamente una vez por semana y Fundemar prevé mantener ese seguimiento durante un par de meses más.
Jean Pedro lleva además un dispositivo de rastreo que permite conocer sus desplazamientos. Durante estos meses perdió uno de los rastreadores por una causa que no pudo determinarse. Posteriormente fue necesario sustituir otro dispositivo debido a la baja batería.
Lo visitan manatíes
Jean Pedro tampoco está completamente aislado de otros ejemplares.
La zona de Bayahíbe donde se encuentra forma parte del área utilizada por varios manatíes silvestres identificados y monitoreados por Fundemar.
Entre los visitantes frecuentes se encuentran Remi y su cría, Oceana y su cría, Rosita y otros individuos. Aunque estos encuentros son recurrentes, Jean Pedro interactúa poco o casi nada con ellos.
“Recibe ocasionalmente visitas de manatíes silvestres por los cuales demostró curiosidad en varias ocasiones”, explicó Plekaniec.
Comenzó siendo una cría
Jean Pedro fue rescatado en junio de 2023 cuando era apenas una cría y fue encontrado sin su madre en las costas de San Pedro de Macorís.
Equipos del Ministerio de Medio Ambiente, el Acuario Nacional y Fundemar participaron entonces en las labores de búsqueda y rescate. Posteriormente fue trasladado al Centro de Rescate de Especies Acuáticas del Acuario Nacional, donde comenzó un prolongado proceso de rehabilitación. Cuando llegó al Acuario Nacional medía 122 centímetros y pesaba 89.5 libras, unos 40.6 kilogramos. Durante los siguientes años aumentó progresivamente de tamaño y peso mientras incorporaba vegetación a su alimentación y avanzaba en las distintas etapas de su rehabilitación.
![[object HTMLTextAreaElement]](https://claveinformativadr.com/wp-content/uploads/2026/09/53018607469cd574bc62fk-1-4bfaf2d2.jpg)
Tras aproximadamente dos años y medio bajo cuidados especializados, en diciembre de 2025 fue trasladado desde Santo Domingo hasta Bayahíbe para iniciar la última etapa de su reintroducción.
La operación se realizó bajo la modalidad de liberación blanda, en la que el animal permanece inicialmente dentro de un espacio delimitado en el ambiente natural mientras se monitorea su adaptación.
La pequeña bahía utilizada para este proceso había sido empleada anteriormente para la reintroducción de otros manatíes rehabilitados.
La malla quedó abierta en marzo
Después de tres meses de adaptación, en marzo de 2026 se abrió la malla que mantenía delimitada la bahía y Jean Pedro quedó con libertad para entrar y salir del lugar.
Desde entonces puede desplazarse hacia otras áreas sin una barrera física que lo obligue a permanecer allí.
Sin embargo, seis meses después, sigue regresando.
Para Omar Shamir Reynoso, biólogo marino y director técnico del Acuario Nacional, quien participó directamente en la rehabilitación de Jean Pedro, el comportamiento observado hasta ahora muestra señales positivas de independencia.
“El hecho de que se alimente y se desplace por sí mismo es un indicador favorable de autonomía”, explicó Reynoso.
El especialista considera que podría existir cierto grado de habituación hacia el entorno humano y hacia algunos de los espacios asociados a su proceso de rehabilitación, pero entiende que no existe información suficiente para hablar de impronta en sentido estricto.
“Es posible que exista habituación o impronta conductual hacia el entorno humano y espacios, pero con la información disponible no afirmaría que el animal está ‘improntado’ en sentido estricto”, señaló.
Reynoso considera que Jean Pedro podría estar utilizando simplemente la bahía como su zona de confort.
No se puede comparar con Juanita, Pepe y Lupita
El proceso de Jean Pedro tampoco puede compararse directamente con el de Juanita, Pepe y Lupita, los tres manatíes que fueron rehabilitados y posteriormente reintroducidos en Bayahíbe.
“No se puede comparar su desarrollo al de Juanita, Pepe y Lupita, ya que el manejo fue distinto, al igual que la edad de su rehabilitación”, explicó Plekaniec.
Jean Pedro llegó al Acuario Nacional siendo una cría muy pequeña y pasó prácticamente toda su etapa juvenil bajo cuidado humano.
Además, cada individuo puede responder de manera distinta durante un proceso de reintroducción.
Plekaniec reconoce que el comportamiento de Jean Pedro no ha sido exactamente el que algunos esperaban después de la apertura de la bahía.
“Aunque no ha tenido el comportamiento que muchos esperaban, reconforta al equipo que él no se desorienta y vaya mar adentro”, señaló.
Por ahora, Jean Pedro continúa ampliando progresivamente sus recorridos y pasando más tiempo fuera de la bahía.
Se alimenta por sí mismo, mantiene una buena condición corporal y tiene libertad para desplazarse.
Pero sigue regresando.
La pequeña bahía de Bayahíbe donde completó su adaptación continúa siendo, al menos por ahora, su principal zona de confort.



