Han pasado cinco años y varios meses desde que, en junio de 2021, el entonces ministro de Obras Públicas, Deligne Ascención, anunció que «al año siguiente» se iniciaría el estudio para la construcción de la autovía San Pedro de Macorís-Miches, un pueblo que solo era noticia por los viajes ilegales, pero que hoy emerge como una de las nuevas promesas de turismo en la República Dominicana.
“Esta misma semana, el presidente Luis Abinader me instruyó para que iniciemos el levantamiento de los estudios de esa vía, que habrá de comunicar la Autovía del Este con Miches”, afirmó durante la actividad “Obras Públicas con la Gente”, en esa provincia. Dijo que en el primer trimestre de 2022 comenzarían los trabajos.
Desde entonces, el proyecto se ha quedado en los anuncios y deseos: en el 2023 no hubo novedades; en 2024, Obras Públicas lo incluyó en el Plan Nacional de Conectividad y Transformación de Infraestructura Vial (Planacovial), que tendría una inversión de 421 millones de dólares por parte del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
En enero de 2025, durante una actividad del oficialismo, Ascención indicó que el diseño estaba listo y que se esperaba la licitación. En noviembre de ese año, durante “La Semanal con la Prensa”, el presidente Luis Abinader también dijo que el diseño estaba a cargo del Fideicomiso RD Vial y que se estudiaba la factibilidad económica. En enero de este año, reiteró su valor, pero el proyecto no fue incluido en el Presupuesto General del Estado de 2026.


