La propuesta de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd) de llevar agua desde la presa de Hatillo hasta el Gran Santo Domingo encontró cuestionamientos entre expertos de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Aidis) y la Asociación Dominicana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (ADIS), quienes consideran que, antes de invertir cientos de millones de dólares en una nueva fuente, debe priorizarse la recuperación de la capacidad existente y el control de las pérdidas en la red.
La posición surge luego de que la Caasd presentara su Programa de Seguridad Hídrica del Embalse de Hatillo, una iniciativa estimada en 750 millones de dólares que contempla transportar agua desde la presa hasta Santo Domingo mediante un sistema de unos 85 kilómetros de longitud.
Los ingenieros Paulino Turbí, vicepresidente de ADIS, y los exdirectores de la Caasd, Magda Duarte y Julio Suero Marranzini, analizaron el proyecto y la situación actual del abastecimiento de agua en el Gran Santo Domingo.
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Según argumentaron, el problema actual no está necesariamente en la falta de nuevas fuentes, sino en la administración, distribución y aprovechamiento del agua que ya tiene disponible el sistema.
“Antes de entrar a una nueva fuente de agua, que se va a necesitar porque la población con el tiempo va creciendo, tenemos que optimizar lo que tenemos”, planteó Duarte.


