
La FIFA dio marcha atrás este viernes y retiró su proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), que contemplaba abrir a la inversión privada la gestión comercial de sus principales competiciones, tras la fuerte oposición de dirigentes y confederaciones de distintas regiones del mundo.
«Nuestro propósito siempre ha sido -y siempre será- unir y mejorar. En consecuencia, esta propuesta no seguirá adelante», dijo el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, al anunciar en un comunicado el final de la iniciativa.
Infantino explicó que, tras escuchar atentamente las distintas opiniones, quedó claro que el proyecto había generado «divisiones de una naturaleza» que, independientemente del nivel de apoyo, «ya no responden al interés del objetivo planteado en primer lugar».
El máximo dirigente del fútbol mundial recordó que el controvertido proyecto fue concebido para «servir de base a un mayor fortalecimiento» de sus asociaciones miembro, especialmente en los países «donde el apoyo es más necesario», y que solo avanzaría si una mayoría lo respaldaba.
La FIFA presentó el martes el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial comercial que, según el organismo, podía recaudar hasta 4.200 millones de dólares sobre una valoración de 20.000 millones y gestionar actividades vinculadas al Mundial y el Mundial de Clubes.
Lo que proponía
La iniciativa contemplaba además un pago único de 20 millones de dólares para cada una de las 211 asociaciones miembro a principios de 2027 y elevar de 8 a 20 millones la financiación prevista para el ciclo 2027-2030.
La posibilidad de incorporar inversores privados, aunque con una participación minoritaria, provocó rápidamente el rechazo de varias confederaciones.
- La UEFA, que agrupa a 55 federaciones, fue la primera en elevar el conflicto al anunciar que sus selecciones no participarían en competiciones de la FIFA mientras el proyecto siguiera sobre la mesa.
La Concacaf, matriz de 41 federaciones en la zona de Norteamérica, América Central y Caribe, respaldó esa oposición y rechazó formalmente la iniciativa, mientras la Confederación Asiática (AFC), que nuclea a 47 federaciones, se alineó este viernes con ambas confederaciones.
En Sudamérica, la Conmebol fue la última de las grandes confederaciones en pronunciarse este viernes sobre el proyecto, y optó por una posición más cautelosa.
La confederación dijo haber abierto consultas con sus diez asociaciones, que incluye a las poderosas Argentina y Brasil.
El conflicto alcanzó al círculo cercano de Infantino con la dimisión de su principal asesor, Carlos Cordeiro, quien cuestionó duramente la iniciativa y la calificó como «un mal negocio para las asociaciones miembro de la FIFA, un mal negocio para el fútbol y un mal negocio para el futuro a largo plazo del juego».



