
Mientras Freddie Freeman sigue rindiendo a gran nivel en su temporada a los 36 años, es importante recordar que el mundo del béisbol está siendo testigo en tiempo real del pináculo de una auténtica leyenda de las Mayores.
El estelar primera base de los Dodgers de Los Ángeles alcanzó otro importante hito en su carrera durante la paliza de su equipo por 12-3 el martes por la noche en el PNC Park, convirtiéndose oficialmente en el único jugador activo en las Grandes Ligas con 2,500 hits de por vida.
Al comenzar la serie de esta semana contra los Pirates de Pittsburgh, el veterano de 17 campañas necesitaba apenas dos imparables para registrar la mítica cifra.
Freeman logró plasmar su nombre en la historia mediante un sencillo impulsor al jardín central frente al novato Brandan Bidois, un batazo que no solo valió un récord personal, sino que coronó una devastadora séptima entrada de 10 carreras para la ofensiva del conjunto californiano.
“Hace diez años probablemente pensaba en ello, pero a medida que envejeces aprendes a apreciar momentos como este”, reflexionó Freeman con madurez tras finalizar el encuentro. “Cuando estás inmerso en una temporada de 162 partidos, realmente no tienes mucho tiempo para reflexionar sobre récords o hitos. Algo como llegar a 2,500 hits es muy especial y significa mucho para mí. Es algo importante”.
Con este logro, el inicialista comanda la élite de los jugadores activos y toma distancia de su más cercano perseguidor, la estrella de los Astros de Houston, José Altuve, quien podría unirse al club antes de que termine el año al sumar 2,430 imparables.
Ambos peloteros se ubican muy por delante del resto de competidores, donde Andrew McCutchen ocupa el tercer lugar con 2,280 hits, seguido por el inicialista de los Yankees, Paul Goldschmidt, con 2,227 indiscutibles.
La hazaña cobra mayor relevancia al analizar el ritmo del jugador, ya que el hit histórico representó el número 69 de su temporada actual, lo que lo proyecta para superar los 160 imparables este año si se mantiene sano.
Esta notable consistencia en el plato aviva el debate sobre su capacidad para alcanzar la prestigiosa marca de los 3,000 hits, un reto que sus propios compañeros de equipo celebraron con un breve brindis en el vestuario de los Dodgers.
“Todos dijeron que más vale que consigamos otros 500”, comentó Freeman entre risas sobre la exigencia de su dugout. “Empezaremos a trabajar en ello mañana. Ojalá pueda lograrlo, pero solo me queda un año más de contrato, así que nunca se sabe. Además, ahora tengo cuatro hijos. Veremos qué pasa”.
Ruta hacia Cooperstown
La meta de los 3,000 hits, sumada a la posibilidad de alcanzar los 400 cuadrangulares de por vida (actualmente cuenta con 377), cimentaría un caso indiscutible para su futura inmortalidad deportiva.
El respeto hacia su figura es unánime dentro de la organización de Los Ángeles, especialmente en una época donde el pitcheo ha ganado terreno. “Hoy en día es más difícil que nunca conseguir hits, así que cuesta imaginar llegar a 2,500, pero Freddie sigue fuerte”, afirmó con admiración el campocorto Mookie Betts.
Con una tasa de contactos fuertes en el percentil 75 y planes iniciales de jugar tres temporadas más, el futuro miembro del Salón de la Fama demuestra que la edad es solo un número cuando se tiene la disciplina de los grandes de la historia.




