El proyecto de ley que modifica la Ley 16-92 de Código de Trabajo volvió al Congreso Nacional. La ley que regula todo el mercado laboral del país. De acuerdo con lo que se conoce, el proyecto presenta algunos avances, pero no los suficientes para poderla considerar una transformación en beneficio neto del empleo y la productividad de la economía. Si no se realizan modificaciones importantes, el conjunto de las regulaciones contenidas dentro del Código de Trabajo continuarán entorpeciendo los acuerdos voluntarios entre empleados y empleadores. De igual forma, continuarán manteniendo altos, con posibilidades de aumento, los costos laborales no salariales.
La narrativa actual solo destaca beneficios para los trabajadores, omitiendo el costo real de contratarlos y las reducciones en producción que conlleva cumplir con la legislación. Mientras a la opinión pública se le ofrece una parte del discurso en forma de ventajas, el emprendedor enfrenta la otra realidad: una contratación costosa y restrictiva. Quien está en el mercado laboral buscando empleo comparte la otra cara de esa situación: mayores dificultades para ser contratado sin que se contravenga la ley. Es decir, de manera formal.
Lo que no se ve a simple vista debería estar presente en las conversaciones o debates en torno a esta ley. Para evaluar los artículos del código, el análisis debe partir de una pregunta general: ¿el objetivo de la legislación es crear más empleos formales o mantener la alta informalidad laboral en la República Dominicana? Luego, se deben plantear varios cuestionamientos específicos: ¿esta disposición abarata o encarece la contratación formal?, ¿eleva los costos de cumplimiento para los emprendedores?, ¿aumenta los pasivos de las empresas?, ¿reduce su capacidad de invertir en capital para elevar la productividad laboral?, ¿aumenta o disminuye las posibilidades de acuerdos voluntarios entre las partes?, y ¿fomenta regulaciones que hacen más complejos o que encarecen los contratos laborales? Con un ejercicio de este tipo, el articulado del proyecto sería reducido y mejoraría el resultado. Incluso, aquellos elementos que se ha dicho que no se tocarían, como la cesantía, serían modificados para beneficio real de los trabajadores.


