La sequía que afecta a todo el Caribe por el fenómeno de El Niño ha provocado el descenso preocupante de los embalses dominicanos, que actualmente almacenan poco menos del 60 % de su capacidad, según los registros del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi).
El titular de esa institución, Olmedo Caba, afirma que todas las presas del país están entre un 55 % y un 60 % de su capacidad y garantiza que esta agua es suficiente para abastecer a la población durante los cuatro meses que restan del año.
Pero los efectos de El Niño podrían extenderse hasta febrero de 2027, según ha advertido la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
La situación comienza a afectar el riego agrícola y, según explica Caba, ya han comenzado a racionalizar el despacho del líquido por los canales, acordando momentos específicos con las juntas de regantes.
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El reporte del Indrhi del pasado viernes muestra que el volumen total almacenado en las 18 presas de la geografía nacional era de 1,196.25 millones de metros cúbicos (MMC) a las 8:00 de la mañana, equivalente al 59.16 % de su capacidad máxima conjunta, de 2,022.14 MMC. Sin embargo, el volumen útil o aprovechable era de 824.88 MMC, que asciende a 49.97 % de los 1,650.77 MMC considerados aprovechables.
Si se compara el volumen útil disponible con la capacidad máxima que pueden almacenar esas presas, el porcentaje cae al 40.79 %. Los sedimentos que se acumulan en los embalses inciden en la reducción de esa capacidad de almacenamiento.
El nivel en esos lagos artificiales continuará cayendo, pues en la mayoría es más el agua que sale que la que entra. De acuerdo con el mismo reporte, en la presa de Taveras estaban ingresando 12.63 metros cúbicos por segundo de agua, mientras salían 20.98.
En Hatillo llegaban 17.59 metros cúbicos por segundo y se despachaban 26.20, mientras que en Monción entraban 9.77 y salían 20.21, aunque esta última se mantiene entre las que presentan mayores niveles, con un 84.10 % de su capacidad.
Valdesia, que abastece a gran parte de la capital, también registra un balance positivo: recibe 12.46 metros cúbicos por segundo y despacha 8.30.
Las presas con los niveles más bajos son Monte Grande (41.14 %), Sabana Yegua (47.48 %) y Sabaneta (53.88 %). Entre las restantes, todas superan el 56 %, aunque estos porcentajes corresponden al volumen total almacenado y no al volumen aprovechable.
“Nosotros ya estamos coordinando con los productores, hemos reducido el despacho y coordinamos para fines de racionalizar”, indicó el director del Indrhi en referencia a los agricultores que dependen de Sabana Yegua.
El desperdicio
Caba insiste en que habrá agua suficiente para los acueductos, pero recuerda la necesidad de que no sea desperdiciada. En esa idea hizo énfasis Juan Francisco Saldaña, director de Planificación de Desarrollo Institucional.
“Podemos garantizar que tenemos y que podemos garantizar un desempeño normal, pero agua para que la gente la desperdicie no tenemos. Nunca el agua que tenemos en la República Dominicana será suficiente para que la desperdiciemos ni la contaminemos”, advirtió Saldaña.
El costo de los sedimentos
Olmedo Caba, titular del Indrhi, sostuvo que esa institución avanza en un programa de dragado de los principales embalses del país, con el objetivo de reducir la acumulación de sedimentos y preservar la capacidad de almacenamiento de agua, una tarea que, según dijo, es muy costosa y tiene un gran impacto medioambiental. Indicó que uno de los principales desafíos consiste en determinar qué hacer con los sedimentos una vez que son retirados de los embalses, debido a que grandes cantidades de material deben ser transportadas y colocadas en lugares donde las lluvias no puedan devolverlos nuevamente a los cauces.
El asesor de gestión ambiental, Juan Fulvio Ureña, dijo que los sedimentos empiezan a ser un problema para un embalse cuando comienzan a llegar afectan las tomas de agua, las tomas destinadas a la generación hidroeléctrica o cuando alteran el volumen útil de almacenamiento. También señaló que, en términos económicos, retirar grandes cantidades de sedimentos puede resultar mucho más costoso que construir una nueva infraestructura o ampliar la existente. Indicó que la extracción puede llegar a costar alrededor de 10 veces más que construir capacidad adicional.
Explicó que cuando el material tiene características aprovechables las empresas pueden comercializar los sedimentos.
La puesta en marcha para la construcción de la presa Don Miguel, en la provincia Dajabón, específicamente en la cuenca alta del río Masacre, aún no ha sido asignada a una empresa o contratada para tales fines, aunque los estudios realizados indican que el proyecto ya está listo para iniciar el proceso de contratación, informó el director ejecutivo del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), Olmedo Caba en un Diálogo Libre.
En 2023 el presidente Luis Abinader Corona había anunciado a través del aquel entonces vocero y director de Estrategia y Comunicación Gubernamental, Homero Figueroa, la construcción de esa presa tras reunirse con su Consejo de Seguridad Nacional.
Según un comunicado de la Presidencia, el diseño y los estudios para formular la obra comenzaron en 2022. Se estimaba que la construcción llevaría unos 30 meses, con un costo aproximado de 2,700 millones de pesos y que la licitación comenzaría de inmediato, pero esto no ha sido posible.
Este anuncio por parte de Abinader surgió como respuesta al conflicto que ocurrió en la frontera dominico-haitiana donde ciudadanos del país vecino habían decidido desviar las aguas del río masacre hacia su territorio, situación que alertó al Gobierno a anunciar esta medida.
En 2023, el titular del Indrhi anunció que la presa se construiría en la comunidad El Tamarindo, con una altura de 25 metros y una longitud de corona de 410 metros, con capacidad para almacenar unos 13 millones de metros cúbicos.
En agosto del 2026, el Indrhi indicó que el proyecto para la construcción de la presa Don Miguel había sido estudiado en su totalidad, que posee un diseño básico y dispone de los permisos necesarios para iniciar el proceso de contratación.
Sin embargo, todavía la obra carece de un equipo económico del Gobierno que haga los ajustes presupuestarios y garantice los recursos necesarios para comenzar su construcción.


