Ni la lluvia ni la incertidumbre provocada por la violencia que sacude distintas regiones de Haití han logrado detener a los ciudadanos haitianos que llegan hasta el paso fronterizo de Dajabón para adquirir alimentos y otras mercancías de primera necesidad.
Bajo la lluvia, compradores y comerciantes haitianos continúan movilizándose hacia territorio dominicano, en una demostración de la importancia que representa el intercambio comercial para miles de familias que dependen de esta actividad económica para su sustento.
Mientras aumenta la preocupación por la posible expansión de las bandas armadas hacia el norte de Haití, el padre Andrés Isidol, sacerdote somasco radicado en Cabo Haitiano, aseguró que las comunidades de Cabo Haitiano, Fort Liberté y Juana Méndez mantienen un ambiente de relativa tranquilidad.
El religioso explicó que la inseguridad que afecta principalmente a Puerto Príncipe y otras regiones haitianas no se manifiesta con la misma intensidad en las localidades del norte y nordeste del país.


