Residentes de la calle Siete, en el sector Los Frailes II, Santo Domingo Este, denunciaron este viernes que desde hace más de cuatro días un apagón parcial afecta a la comunidad, obligando incluso al cierre de comercios.
Los comunitarios afirmaron que, pese a reportar la avería a la Empresa Distribuidora de Electricidad del Este (Edeeste), la institución únicamente les informa que una brigada solucionará el problema. Sin embargo, continúan sin el servicio eléctrico.
Juan Aybar, propietario de un colmado en el sector, explicó que se ha visto obligado a cerrar su establecimiento y que gran parte de sus productos perecederos está a punto de dañarse.
“Tenemos casi cinco días sin luz. No aguantamos más, todo se está dañando. ¿Qué es lo que vamos a hacer? No dormimos ni podemos vender nada frío: ni refrescos, ni cerveza, ni jugos”, expresó.
Con una vela encendida sobre el mostrador de su negocio, Aybar mostró la oscuridad que arropa la calle y sostuvo que la falta de electricidad no solo provoca pérdidas económicas, sino que también incrementa la inseguridad.
“¿Cómo dejo el colmado abierto? Son las seis (de la tarde), todavía es temprano, pero con este apagón uno está expuesto hasta a un atraco”, manifestó.
En un pequeño puesto de frituras ubicado a orillas de la calle Siete, Sari Castro, bajo una lona que cubre su local improvisado, lamentó que el sustento diario de su familia esté en riesgo por la prolongada interrupción del servicio.
“Este es mi pequeño negocio. Vendo fritos y carne, pero como no tengo energía, lo que no vendo se daña y tengo que cerrar temprano. Me quedo un ratito más solo porque por aquí la gente me conoce”, relató.
En el sector, sumido en una silenciosa oscuridad, apenas se escucha el ruido de una planta eléctrica instalada junto a una farmacia. Mariel de la Rosa explicó que, aunque el establecimiento donde trabaja logró abastecerse con una planta para continuar ofreciendo el servicio, el costo de mantenerla encendida resulta cada vez más elevado.
“Tenemos esa planta ahí desde hace tres días y la dueña de la farmacia ya ha pagado unos cuatro mil pesos, porque mantenerla encendida sale muy caro”, indicó.


