Una década después de aquellas primeras entrevistas, cuando eran adolescentes de 15 años, estos jóvenes dominicanos vuelven a mirarse en el espejo de sus propias ideas.
El ejercicio revela que su forma de pensar no es tan diferente a la de aquel entonces, pero también matices que llegan con la adultez: mayor conciencia económica, escepticismo frente a la información digital y experiencias que amplían su visión del mundo.
En 2016 se les consultó por el 15 aniversario de Diario Libre. En ese momento hablaban desde la intuición y la vivencia limitada de la adolescencia; hoy lo hacen desde las responsabilidades que asumen y el contacto con problemáticas nacionales que les afectan, como el costo de la vida, la inmigración o la desinformación.
En temas sociales como el matrimonio homosexual o el aborto, algunos mantienen posturas firmes, mientras otros incorporan argumentos más complejos.
Pero hay un punto en común: la creciente desconfianza hacia lo que circula en internet y la revalorización de fuentes informativas tradicionales. En ese sentido, Diario Libre aparece como un referente de credibilidad.



