Más allá de las materias primas energéticas, otros insumos esenciales para la producción global acumulan alzas significativas en lo que va de 2026. El azufre ha subido 77.6 %, la urea 51.4 %, y el litio 49.4 %. Pero las presiones no se limitan a esos rubros; el algodón acumula 31.8 %, la canola 28.3 % y el aluminio 19.9 %, entre otros.
Estos insumos participan en diversas etapas del proceso productivo. Los fertilizantes como la urea son indispensables para la agricultura; los metales como el aluminio, el níquel y el zinc sostienen la industria, la construcción y el transporte. Cuando sus precios suben, el efecto no se siente de inmediato ni en un solo sector, sino se va trasladando hasta llegar al consumidor.
Las señales de ese proceso ya son visibles. Proveedores de fabricantes globales como Toyota reportan presiones crecientes por el encarecimiento del aluminio y derivados del petróleo. Por ahora algunos absorben esos costos para no trasladarlos de inmediato a sus clientes, pero esa capacidad tiene límites, sobre todo cuando los márgenes son estrechos y la incertidumbre persiste.



