La Iglesia católica dominicana está de luto tras el fallecimiento de monseñor Jesús María De Jesús Moya, obispo emérito de San Francisco de Macorís, ocurrido este miércoles cuatro de noviembre de 2026. Tenía 93 años.
La Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) informó la tarde de este miércoles la noticia mediante un mensaje en sus redes sociales.
«Con esperanza en la resurrección, nos unimos en oración por el eterno descanso de monseñor Jesús María De Jesús Moya, obispo emérito de San Francisco de Macorís», expresa el mensaje de la institución eclesiástica.
Una vida dedicada al sacerdocio
Monseñor Jesús María De Jesús Moya nació en Sabana Angosta, una comunidad de Villa Tapia, en la entonces provincia de La Vega. Desde joven mostró inclinación por la vida religiosa y, a los 16 años, ingresó al Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, el 27 de septiembre de 1950.
En esa institución cursó estudios de Humanidades, Filosofía y Teología, como parte de su preparación para el ministerio sacerdotal.
- Fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1961 en la Catedral Santiago Apóstol, de Santiago de los Caballeros, por monseñor Hugo Eduardo Polanco Brito, primer obispo de esa diócesis.
Durante sus primeros años de ministerio desempeñó distintas responsabilidades pastorales y académicas. Fue vicario parroquial de la Catedral Santiago Apóstol, capellán del Politécnico Nuestra Señora de las Mercedes y de la Escuela Normal Superior Emilio Prud’Homme, además de profesor, ecónomo, vicerrector y rector del Seminario Menor San Pío X, en Licey al Medio.
También realizó estudios de posgrado en Madrid, España, y Quito, Ecuador.
Su trayectoria episcopal
El 13 de abril de 1977 fue nombrado obispo auxiliar de la entonces diócesis de Santiago de los Caballeros. Recibió la ordenación episcopal el 21 de mayo de ese mismo año.
Posteriormente, el 20 de abril de 1984, el papa Juan Pablo II lo designó segundo obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís, donde tomó posesión el 5 de mayo.
Durante 28 años condujo esa jurisdicción eclesiástica, desarrollando una amplia labor pastoral en las comunidades de las provincias Duarte, María Trinidad Sánchez y Samaná.
El 31 de mayo de 2012, el papa Benedicto XVI aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis por razones de edad. Desde entonces permaneció vinculado a la Iglesia como obispo emérito.
Su trayectoria estuvo marcada por el trabajo religioso, educativo y social, así como por su compromiso con la formación de sacerdotes y el acompañamiento de las comunidades católicas.



