En los últimos años, APEC se ha abanderado del tema de la transformación digital en República Dominicana en combinación con la ciberseguridad, a lo que ha agregado un sólido componente humano. Su visión es clara: las empresas, las instituciones gubernamentales y el sector educativo deben encaminarse hacia ese horizonte.
En la universidad la lección empieza por casa. Regularmente imparte formaciones, actividades divulgativas y consejos a su alumnado, docentes y colaboradores. Tiene una misión de preparación-concientización sobre los medios digitales. A la fecha se contabilizan alrededor de 12 actividades de este tipo.
Los riesgos latentes
Cada vez más personas están expuestas a riesgos como el phishing que imita las comunicaciones de bancos, instituciones públicas y empresas; el robo de identidad para abrir cuentas bancarias o solicitar servicios; y programas maliciosos que se descargan como aplicaciones falsas o archivos adjuntos.
Mientras que las empresas, por su parte, se ven expuestas a ataques como los DDoS, con los cuales se sobrecarga una web o servidor para producir su colapso; la obtención y divulgación de datos de usuarios; o la manipulación de servidores a partir de una falta de actualizaciones, entre otras modalidades de fraude.
Para ilustrar hasta qué punto la transformación digital y la ciberseguridad son vitales en la vida de los ciudadanos, el profesor Navarro recuerda el hecho trascendente del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) al ejecutar la actualización exhaustiva de seguridad de la plataforma de Liquidación Bruta en Tiempo Real (LBTR).
“Gracias a esta acción se protege la columna financiera de la nación, porque el LBTR moviliza el equivalente a múltiples veces el Producto Interno Bruto (PIB). Con la medida del Banco Central se ha logrado una tasa de integridad de 100%, sin un solo incidente de desvío de fondos”, sentencia el especialista.
Otro hecho importante para República Dominicana fue la promulgación del Reglamento de Seguridad Cibernética y de la Información, en 2018, por medio del cual la Junta Monetaria profesionalizó la ciberseguridad en República Dominicana dentro de las organizaciones bancarias, lo que permitió mayor efectividad en el control y gestión de riesgo de primera línea. A partir de ese momento se adjudicaron herramientas, procedimientos y presupuestos puntuales. Especialistas vinculados a la universidad participaron en ambos hitos.
Formación de vanguardia
La universidad ha ido consolidando un cuerpo docente preparado y certificado en Transformación Digital, Ciberseguridad, Inteligencia Artificial, Ciencia de Datos y Proyectos. Cuenta, además, con el Decanato de Investigación para articular iniciativas para la reflexión e indagación en estos temas. Su apuesta más ambiciosa y reciente es la Maestría en Ciberseguridad, con el nombre específico de Maestría en Arquitectura de Soluciones de Ciberseguridad. Continuando con la transformación digital, ahora la universidad ha incorporado las admisiones 100% en línea.
“El sector financiero, el sector industrial y otros ámbitos del país están creciendo, y también la tecnología a su alrededor. Lógicamente necesitamos de profesionales capacitados para asumir esas transformaciones, y nosotros estamos asumiendo ese reto”, explica Willy Padua, docente de la Escuela de Informática.
Al revisar las estadísticas, se entiende por qué en su voz hay una mezcla de entusiasmo con urgencia. Entre 2014 y 2025, un estudio del Banco Mundial halló que América Latina y el Caribe tuvo el crecimiento más rápido en cuanto a incidentes cibernéticos divulgados, una tasa de crecimiento anual del 25%. El mismo análisis advirtió que la mayoría de los ataques divulgados en los países en desarrollo estuvieron dirigidos a la administración pública, 36% de ellos.
Entretanto, República Dominicana obtuvo un índice de 3 sobre 5 en el Índice Global de Ciberseguridad en 2024. “El país ha tenido avances en la materia, como la creación del Centro Nacional de Ciberseguridad; sin embargo, hay que seguir haciendo aportes en múltiples aristas”, subraya Padua.


