Félix Valentín Casalinovo Trinidad encontraba en el taxi la libertad de su tiempo y el sustento para mantener a sus hijos, sin embargo, su trabajo diario también le servía como un constante recordatorio de la violencia y la delincuencia que arropan las vías públicas.
Cada jornada, al presenciar escenas de peligro en la ciudad, enviaba a sus allegados videos de atracos, pleitos de tránsito y emergencias para pedirles que anduvieran con cautela sin imaginar que la misma criminalidad sobre la que tanto alertaba terminaría quitándole la vida el pasado viernes durante un presunto asalto en Santo Domingo Este.
«Quién iba a decir que él sería el próximo de la delincuencia que él tanto criticó. Me mandaba mensajes de situaciones, que mira esto, y aquello, una ambulancia un atraco o hasta casos con taxistas y me decía manito por eso yo no discuto con motoristas», lamentó su hermano Román Casalinovo tras darle el último adiós en el cementerio Puerta del Cielo .
Durante unos siete años, Félix, de 48 años, recorrió la ciudad al volante de su vehículo y nunca pensó abandonar ese oficio, pues consideraba que esa labor le permitía ser su propio jefe .
«Él decía que no dejaba su taxeo, que así podía tener tiempo, su libertad de poder manejarse», expresó con profundo dolor su consanguíneo.
Un servicio que empezó en la 25 de Febrero
Según vecinos de la zona, el conductor recogió el pasado viernes a varios hombres que pidieron un viaje en la calle 9, esquina avenida 25 de Febrero, en Santo Domingo Este.
El comunitario Juan Ovalles relató que Félix sospechó que lo iban a asaltar, se lanzó del vehículo e intentó escapar. No obstante, los hombres lo persiguieron y le dispararon dos veces.
Aun herido, caminó hacia el hospital traumatológico Doctor Darío Contreras pero se desplomó en el puente peatonal de la avenida Las Américas, a pocos metros del centro de salud, donde murió.


