
Los Atlanta Braves no se dejaron intimidar por el escenario ni por la presión de una Serie Divisional. En una noche en la que cada carrera tuvo el peso de una sentencia, Atlanta encontró la manera de imponerse 3-2 a los Los Angeles Dodgers y regresar la serie al punto de partida: un triunfo por bando.
La figura fue Michael Harris II, quien puso velocidad, oportunismo y batazos importantes en una noche en la que los lanzadores dominaron buena parte de la historia.
En la quinta entrada, Harris conectó un triple y posteriormente cruzó el plato con la carrera que puso a los Braves al frente, aprovechando un lanzamiento descontrolado del relevista Kris Bubic.
Fue una de esas carreras que parecen pequeñas en el momento, pero que terminan definiendo partidos de postemporada.
“Conseguir dividir la serie aquí, contra estos muchachos, sí, es increíble”, resumió el manager de Atlanta, Walt Weiss, consciente del valor de haber conseguido una victoria en territorio de los Dodgers.
Harris, protagonista de la ofensiva
Harris volvió a aparecer en la séptima entrada. Con dos outs y frente al relevista Edgardo Henriquez, conectó un doble hacia el jardín derecho que permitió a los Braves sumar una carrera de seguro y colocar el marcador 3-1.
El jardinero estuvo cerca de completar el ciclo, pero se quedó a un solo batazo de conseguirlo.
Mientras tanto, los Dodgers tuvieron que recurrir temprano a su bullpen. Blake Snell, su abridor, apenas pudo trabajar 3 2/3 entradas antes de ser retirado. Fue su apertura más corta en postemporada desde 2022, cuando pertenecía a los San Diego Padres.
El partido terminó convertido en un auténtico duelo de relevistas, con ambos equipos administrando sus brazos en busca de sobrevivir a cada entrada.
Muncy devuelve la esperanza
Cuando parecía que Atlanta tenía el encuentro bajo control, Max Muncy apareció en la novena entrada.
Con dos strikes y dos outs, Muncy conectó un cuadrangular ante Didier Fuentes que redujo la diferencia a una sola carrera. El Dodger Stadium volvió a encenderse y el empate parecía estar al alcance.
Pero Raisel Iglesias tenía la última palabra.
El cerrador de Atlanta, quinto relevista utilizado por los Braves, consiguió su segundo salvamento de la serie al retirar al bateador emergente Josue De Paula, quien terminó conectando un elevado de foul al cuadro para poner fin al partido.
Los Braves respiraron. Los Dodgers se quedaron a un batazo de igualar.
Una serie que vuelve a empezar
El triunfo de Atlanta adquiere todavía más valor después de lo ocurrido en el primer encuentro. Los Dodgers habían ganado el Juego 1 por 5-3 en un festival ofensivo en el que ambos equipos conectaron cinco jonrones en total.
Esta vez, el guion fue completamente distinto.
El poder desapareció y fue sustituido por pequeños detalles: un triple, un lanzamiento descontrolado, un doble con dos outs, un jonrón en el noveno inning y, finalmente, un último out.
Atlanta salió de Los Ángeles con lo que buscaba: dividir los dos primeros partidos y arrebatarle a los Dodgers la ventaja de jugar en casa.
La Serie Divisional está empatada 1-1. Y después de una noche en la que cada lanzamiento contó, todo vuelve a comenzar.



