
Una familia dominicana con un hijo que termina el bachillerato a los 17 años con notas meritorias el crédito al que puede aspirar es una beca universitaria que un lustro más tarde le abra el camino al mundo laboral. Pero ya a los 10 años, si ese niño convence a los ojos de águilas que tiene potencial de ser bigleaguer se comienza a recibir dinero, eso sí, a un alto precio.
Propublica, una agencia noticiosa estadounidense enfocado en temas de corrupción, le cuenta en estos días lo que Diario Libre lleva más de una década mostrando; cómo familias de prospectos adolescentes incurren en créditos prematuros a tasas de usura que erosionan ese pago inicial que gana mucho espacio mediático… y puede condicionar la carrera del jugador que tanto sacrificios asume.
En el centro de la nota está Belfi Rivera, un talento que en 2024 rubricó un bono de 1,8 millones de dólares con los Diamondsbacks, pero que cuando el club completó el desembolso en junio de ese año apenas quedó en su cuenta 196,000 dólares.
Los orificios comenzaron en 2021, tan pronto desde Arizona se le informó del preacuerdo, a los 14 años. Sus padres, de Pedro Brand, arrancaron a vender un 5 % del bono por 90 mil dólares sin entender lo que firmaban y aseguran que fueron engañados.
- No dejan de decir que en la relación el inversionista le compró una casa y le costeó alimentos. Al final, el prestamista recuperó sobre los 950,000 dólares.
Cuenta Ricky Moneys, un jardinero que firmó en 2025 con los Brewers por 1,1 millones de dólares, que su familia accedió a un adelanto de 1,7 millones de pesos 13 meses antes de la rúbrica por los que pagó 4,5 millones de pesos, una tasa anual del 150 %.
Santo Caraballo, el inversionista tanto en Rivera como en Moneys, también entregó 50,000 dólares a la familia de Kenny Fenelon a una tasa del 5 % mensual casi tres años antes de recibir el bono de 1,3 millones de dólares de Milwaukee, en 2025. Caraballo exigía 400,000 dólares, pero quedaron en 75,000. Un negocio informal y de alto riesgo.
Cuando otros deciden
La desesperación de las familias por capitalizar a niños es una práctica primitiva. La parte poco contado es que si esos apalabreos no se materializan, Caraballo pierde todo lo invertido. Como BLA esos 2 millones si Fernando Tatis Jr. no llegaba a la MLB.
Un niño no está para sacar a una familia de la pobreza ancestral. Dos años después de firmar, Rivera dice que no le queda dinero y que hasta ha tomado prestado a rédito. Con 19 años de edad y tres temporadas en Liga de Verano bateando .224 y OPS de .626 no es de sorprender si los Dbacks lo dejan libre. Su presente y futuro está en el aire sin nada en el banco, puesto que adultos lo definieron.


