Abrir una red social para revisar una publicación y descubrir, media hora después, que todavía se está deslizando el dedo por la pantalla es una experiencia común. Ahora, algunas de las herramientas que hacen posible ese comportamiento forman parte de una batalla judicial en Europa.
La asociación portuguesa de derechos digitales D3 presentó cuatro demandas colectivas contra Facebook, Instagram, TikTok y YouTube, a las que acusa de utilizar características de diseño destinadas a mantener a los usuarios conectados durante más tiempo.
- Las acciones fueron depositadas entre abril y mayo ante el Tribunal Civil de Lisboa por el bufete Andersen Tax & Legal Iberia, pero se hicieron públicas esta semana tras el receso judicial de verano.
El argumento de D3 pone el foco no tanto en las publicaciones que aparecen en las redes como en la manera en que las plataformas están construidas.
La organización identifica cuatro mecanismos: el scroll infinito, la reproducción automática, las notificaciones persistentes y los sistemas de recomendaciones altamente personalizadas. Según D3, al eliminar pausas naturales, ofrecer continuamente contenido adaptado a cada persona e incentivar su regreso a la aplicación, estas herramientas crean ciclos de comportamiento comparables con técnicas utilizadas durante años por la industria de los juegos de azar.
Las compañías todavía no han sido declaradas responsables. Las demandas apenas abren un proceso en el que los tribunales deberán determinar si esas características infringen las normas de protección a los consumidores y otras obligaciones aplicables a las grandes plataformas.
Pero las cuatro funciones cuestionadas son conocidas por prácticamente cualquier usuario de redes sociales.
Scroll infinito: nunca aparece el final
Antes de las redes sociales, muchas páginas de internet tenían algo muy sencillo: un final.
El usuario terminaba de leer una página y debía decidir conscientemente si quería abrir otra.
- El scroll infinito elimina ese momento.
Cuando una persona desliza la pantalla, nuevos videos, fotografías o publicaciones aparecen automáticamente. No hay que pulsar «siguiente» ni tomar otra decisión para continuar.
Esa aparente comodidad está ahora en el centro del cuestionamiento regulatorio.
La Comisión Europea concluyó preliminarmente en febrero que el diseño de TikTok podía infringir la Ley de Servicios Digitales y señaló específicamente el scroll infinito entre las características investigadas.
Según el organismo, ofrecer continuamente contenido nuevo puede alimentar el impulso de seguir deslizando y llevar al usuario a una especie de «piloto automático«, favoreciendo comportamientos compulsivos y reduciendo su capacidad de autocontrol.
La Comisión llegó incluso a plantear que TikTok podría necesitar desactivar el scroll infinito después de determinado tiempo e introducir pausas más efectivas durante las sesiones.
En julio, el organismo europeo llegó a conclusiones preliminares similares sobre Facebook e Instagram y planteó que Meta debería considerar desactivar por defecto funciones como el scroll infinito.
Reproducción automática: termina uno y comienza otro
El segundo mecanismo elimina otra oportunidad de detenerse.
Cuando termina un video, comienza inmediatamente el siguiente.
El usuario no tiene que buscarlo ni decidir reproducirlo.
YouTube popularizó durante años la reproducción automática de videos relacionados y TikTok, Instagram Reels y otras plataformas llevaron la lógica todavía más lejos: terminar un contenido conduce casi instantáneamente a otro.
Desde el punto de vista del diseño, la diferencia es pequeña pero importante.
Si hay que presionar un botón para continuar, existe un momento en el que el usuario puede decidir abandonar la plataforma. Con autoplay, continuar es la opción predeterminada; detenerse requiere una acción.
D3 incluye precisamente esa eliminación de las «pausas naturales» entre los mecanismos que, según sostiene, pueden mantener enganchados a los usuarios.
La Comisión Europea también ha situado la reproducción automática dentro de su investigación sobre diseño potencialmente adictivo tanto en TikTok como en Facebook e Instagram.
Notificaciones persistentes: la red va a buscar al usuario
Las dos primeras herramientas funcionan cuando la persona ya está dentro de la aplicación.
Las notificaciones cumplen otra función: conseguir que regrese.
Un «me gusta«, un nuevo seguidor, una respuesta, un video recomendado, una transmisión que acaba de comenzar o simplemente una publicación que la plataforma considera interesante pueden convertirse en una alerta en el teléfono.
Individualmente parecen avisos inocuos.
El cuestionamiento aparece cuando forman parte de un sistema diseñado para provocar repetidamente el regreso del usuario a la aplicación.
D3 sostiene que las notificaciones persistentes contribuyen a esos ciclos de interacción al recordar constantemente al usuario que existe algo nuevo esperándolo dentro de la plataforma.
La Comisión Europea también incluyó las notificaciones push entre las características investigadas en TikTok, Facebook e Instagram.
En el caso de TikTok, el organismo dijo haber analizado indicadores de posible uso compulsivo como la frecuencia con la que las personas abren la aplicación y el tiempo que los menores permanecen utilizándola durante la noche.
Recomendaciones personalizadas: el algoritmo aprende qué evita que te vayas
El cuarto elemento es probablemente el más sofisticado.
Las grandes plataformas no muestran el mismo contenido a todos los usuarios.
Sus sistemas analizan señales como qué videos ve una persona, cuáles abandona, cuánto tiempo permanece mirando, qué comparte, dónde pulsa, a quién sigue y con qué contenidos interactúa.
Con esa información construyen recomendaciones cada vez más ajustadas a sus intereses.
El resultado puede ser extraordinariamente útil: descubrir una canción, aprender algo nuevo o encontrar contenido exactamente relacionado con un interés personal.
Pero esa capacidad tiene una segunda cara.
Cuanto mejor conoce el sistema qué consigue mantener la atención de una persona, mayor es su capacidad para seleccionar contenido que prolongue la sesión.
D3 sostiene que los sistemas de recomendación «altamente personalizados» forman parte del diseño cuestionado en sus demandas.
La Comisión Europea ha expresado una preocupación similar. En sus conclusiones preliminares sobre TikTok sostuvo que la empresa debería modificar su sistema de recomendaciones para reducir los riesgos asociados al uso compulsivo.
En julio hizo extensiva esa preocupación a los sistemas altamente personalizados de Facebook e Instagram. La Comisión considera preliminarmente que Meta no evaluó adecuadamente cómo determinadas decisiones de diseño podían afectar el bienestar físico y mental de los usuarios, incluidos menores y adultos vulnerables.
Las redes dicen que ofrecen controles
Las compañías sostienen que han desarrollado herramientas para permitir a los usuarios administrar cuánto tiempo pasan en sus plataformas.
Google, propietaria de YouTube, respondió a las demandas portuguesas señalando que proporcionar una experiencia más segura y saludable ha sido parte de su trabajo y citó funciones como los recordatorios para tomar descansos y las alertas de hora de dormir.
La empresa indicó que estudiará el caso y responderá posteriormente. Meta, propietaria de Facebook e Instagram, y ByteDance, dueña de TikTok, no habían respondido inmediatamente a Reuters sobre las nuevas demandas.
El debate regulatorio, sin embargo, está evolucionando desde ofrecer controles opcionales hacia una pregunta diferente: ¿debe cambiar el diseño predeterminado de las propias plataformas?
La Comisión Europea consideró preliminarmente que algunas herramientas de TikTok para controlar el tiempo de pantalla son fáciles de ignorar y añaden poca fricción, mientras que los controles parentales pueden exigir demasiado esfuerzo a los padres.
Las demandas de D3 no aparecen aisladas.
En febrero de 2026, la Comisión Europea concluyó preliminarmente que TikTok podía estar infringiendo la Ley de Servicios Digitales precisamente por su diseño adictivo. En julio hizo un señalamiento equivalente contra Facebook e Instagram. Ninguno de esos procedimientos supone todavía una decisión definitiva.
Ahora la organización portuguesa intenta llevar esa discusión directamente a los tribunales mediante acciones colectivas.
Facebook, Instagram, TikTok y YouTube registraron en conjunto unos 33 millones de usuarios mensuales contabilizados en Portugal durante el primer semestre de 2026, según datos citados por Reuters. Esa cifra suma las audiencias de las cuatro plataformas y, por tanto, no representa 33 millones de personas diferentes.
El presidente de D3, Ricardo Lafuente, sostiene que las redes sociales no tienen por qué ser «hiperadictivas» y que puede existir un ecosistema más saludable si las reglas son fuertes y se hacen cumplir.



