Los trastornos del neurodesarrollo, como el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), podrían estar vinculados a factores biológicos más complejos de lo que comúnmente se cree, planteó la pediatra y nutrióloga clínica Madelin Ventura Portorreal, en declaraciones ofrecidas a Diario Libre.
La especialista indicó que en la práctica médica se ha observado un aumento significativo de estos diagnósticos, lo que obliga a analizar no solo los síntomas conductuales, sino también elementos como la genética, la epigenética y el estado nutricional de los pacientes.
Ventura Portorreal explicó que estudios genéticos realizados a niños con trastorno del espectro autista (TEA) han evidenciado alteraciones en genes relacionados con la absorción de micronutrientes, lo que podría incidir directamente en el funcionamiento del cerebro y en la manifestación clínica de estas condiciones.
Salud Pública exhorta a centros que atienden a personas con autismo a cumplir protocolo oficial
Factores biológicos y ambiente
De acuerdo con la doctora, la genética proporciona la información hereditaria, mientras que la epigenética regula cómo se activan o desactivan esos genes.
En ese sentido, factores como la alimentación, el estrés, la inflamación, la microbiota intestinal, la calidad del sueño y la exposición a contaminantes pueden modificar la expresión genética.
“La salud y la enfermedad son el resultado de la interacción entre genética, epigenética, ambiente y metabolismo”, sostuvo la especialista.
Asimismo, destacó que estos procesos pueden comenzar incluso antes del nacimiento, ya que la nutrición materna, el estado metabólico durante el embarazo y el estrés prenatal influyen en el desarrollo neurológico del feto.



