Erdwin Olivares, director delCentro de Operaciones de Emergencias (COE). (DIARIO LIBRE/JUAN GUIO)
Una prueba que involucrará a todo el país
Durante el simulacro se activarán diferentes mecanismos de alerta, entre ellos sirenas, silbatos y altavoces, mientras las autoridades también probarán el sistema Cell Broadcast, una herramienta de mensajería que busca fortalecer el sistema de alerta mediante el envío de notificaciones directamente a los teléfonos celulares.
El COE llamó a participar a las instituciones públicas, empresas privadas, centros educativos, comunidades y familias.
La intención, explicó Olivares, es que durante algunos minutos el país active sus planes y practique cómo actuar antes, durante y después de un terremoto.
“Prepararnos no es responsabilidad exclusiva del COE ni de los organismos de respuesta”, planteó, al insistir en que la prevención es una responsabilidad compartida entre el Estado, el sector privado y la ciudadanía.
El sector empresarial también se suma
El ministro de Trabajo, Eddy Olivares, destacó la importancia de incorporar al sector privado al ejercicio y señaló que se han realizado coordinaciones con las organizaciones empresariales para garantizar su participación.
Olivares consideró que todos los lugares donde haya personas deben formar parte del simulacro, incluyendo centros de trabajo, comercios y empresas.
“Los trabajadores, los ejecutivos, los empleados, todos debemos estar preparados para ser parte del simulacro”, sostuvo.
La preparación, indicó, debe asumirse con seriedad debido a que un terremoto puede no ocurrir, pero existe la posibilidad de que suceda, por lo que corresponde al Estado y a la sociedad estar preparados.
El COE informó, además, que mantiene coordinación con organizaciones empresariales y sindicales.
Todos deben ser parte del simulacro
El ministro de la Presidencia, Andrés Bautista, resaltó que el simulacro representa una continuidad de los ejercicios realizados en años anteriores, pero con la intención de llevarlo a una dimensión mayor.
Bautista explicó que se ha trabajado con el sector empresarial para ampliar la participación y reiteró que el ejercicio debe involucrar a todos los espacios donde haya personas.
El funcionario calificó la iniciativa como una muestra del compromiso del Gobierno con la prevención y sostuvo que la preparación debe realizarse antes de que ocurra una emergencia, ya que durante un evento de esta naturaleza las posibilidades de actuar de manera organizada pueden reducirse considerablemente.
Las escuelas también serán parte del ejercicio
Durante la rueda de prensa, se informó que el Ministerio de Educación participa en las coordinaciones del simulacro, debido a la importancia de preparar a las escuelas y a las comunidades educativas.
También se indicó que el viceministro encargado de la construcción de escuelas ha participado en las reuniones de coordinación y que las orientaciones para el ejercicio han sido transmitidas a nivel nacional.
- La participación de los centros educativos forma parte de la estrategia para que el simulacro no se concentre únicamente en edificios gubernamentales o empresas, sino que alcance a los distintos sectores de la población.
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Edificaciones vulnerables
El director de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie), Leonardo Reyes Madera, explicó que esa institución desarrolla un trabajo preventivo para identificar posibles vulnerabilidades en las construcciones.
Se informó que ya se han realizado levantamientos en diferentes sectores del país y que, solo en una de las zonas evaluadas, fueron inspeccionados 1,089 edificios, cuyos niveles de vulnerabilidad están siendo clasificados.
La institución también ha abierto sus servicios de evaluación al sector privado y a personas físicas que soliciten una inspección, sin costo, debido al aumento de la preocupación ciudadana ante los recientes movimientos sísmicos registrados en la región.
Actualmente, según se informó, existen más de 2,000 solicitudes pendientes de evaluación.
La finalidad de estas inspecciones es identificar posibles debilidades de las edificaciones y determinar si requieren estudios estructurales más profundos. En esos casos, los propietarios pueden recurrir a profesionales especializados para realizar las evaluaciones correspondientes.