
Mientras la República Dominicana impulsa la inteligencia artificial como una herramienta para transformar la educación, formar talento y elevar su capacidad tecnológica, Nueva York acaba de tomar una dirección más restrictiva en las aulas: los alumnos de las escuelas públicas de la ciudad no podrán utilizar IA hasta octavo grado.
Las nuevas disposiciones, adelantadas este miércoles por una fuente cercana al proceso a la AFP y recogidas por medios estadounidenses, reflejan un debate que comienza a marcar las políticas educativas: cómo aprovechar las posibilidades de la inteligencia artificial sin exponer a niños y adolescentes a efectos negativos sobre el aprendizaje, la atención y su desarrollo.
En Nueva York, la IA solo estará permitida a partir de noveno grado —cuando los estudiantes tienen generalmente 14 años— y aun entonces su utilización quedará limitada a circunstancias específicas, entre ellas aprender sobre el funcionamiento de la propia tecnología. Las orientaciones oficiales de las Escuelas Públicas de Nueva York parten del principio de que la enseñanza y el aprendizaje son actividades humanas a las que la tecnología debe servir, no sustituir.
La restricción alcanza además a los denominados «chatbots de compañía«, herramientas diseñadas para mantener conversaciones y que pueden ofrecer apoyo emocional o psicológico. Paralelamente, las autoridades recomiendan límites al tiempo frente a pantallas: 30 minutos durante la jornada escolar para los alumnos de primaria y 45 minutos para quienes cursan entre sexto y octavo grado.
La decisión tiene un alcance considerable. Nueva York administra el mayor distrito escolar de Estados Unidos y el nuevo año lectivo 2026-2027 comenzará el 10 de septiembre. El sistema abarca desde educación preescolar hasta el último año de secundaria.
El camino dominicano
La República Dominicana, aunque también ha comenzado a poner límites al uso de dispositivos en las escuelas, mantiene una estrategia más orientada a incorporar progresivamente la inteligencia artificial al proceso educativo.
En marzo pasado, el Consejo Nacional de Educación aprobó la Estrategia Nacional de Educación Digital, que contempla integrar de manera transversal el pensamiento computacional y las competencias en inteligencia artificial en el currículo, en vez de convertirlas en asignaturas independientes. El objetivo declarado es que los estudiantes aprendan no solamente a utilizar las tecnologías, sino también a comprenderlas y cuestionarlas con criterios cognitivos y éticos.
La apuesta trasciende las escuelas. El 22 de junio, el Gobierno dejó iniciada la construcción del Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial de la República Dominicana (CEIA-RD), proyecto desarrollado con apoyo de Nvidia y destinado a investigación aplicada, formación especializada e innovación tecnológica. Según informó entonces Diario Libre, el centro funcionará como laboratorio nacional de IA aplicada y escuela avanzada para desarrollar talento dominicano.
El Gobierno dominicano pretende además utilizar esa infraestructura para articular al sector público, las universidades y las empresas, desarrollar soluciones basadas en IA y fortalecer servicios públicos. La iniciativa busca posicionar al país como referente regional en esta tecnología.
RD también pone límites
La diferencia entre ambos modelos, sin embargo, no equivale a una apertura dominicana sin restricciones. En mayo, el Ministerio de Educación emitió la Orden Departamental 011-2026 para regular los dispositivos móviles y las pantallas en centros públicos y privados.
La disposición prohíbe totalmente los teléfonos celulares personales en el Nivel Inicial, establece restricciones en Primaria y permite en Secundaria un uso regulado y supervisado con fines pedagógicos. También incluye disposiciones contra el ciberacoso y la difusión no autorizada de imágenes, videos y audios de integrantes de la comunidad educativa.
De esta manera, Nueva York y República Dominicana parten de una preocupación semejante —evitar que la tecnología perjudique el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes—, pero avanzan con estrategias diferentes frente a la inteligencia artificial.
Nueva York coloca primero una barrera por edad y deja la IA fuera del uso estudiantil hasta terminar octavo grado. República Dominicana ha optado por introducir competencias de inteligencia artificial de manera progresiva y transversal en el currículo, al tiempo que restringe celulares y pantallas según el nivel educativo.
El contraste resume uno de los grandes dilemas que la expansión acelerada de la inteligencia artificial está trasladando a las escuelas: determinar a qué edad, bajo qué condiciones y con qué límites una tecnología diseñada para ampliar capacidades puede convertirse realmente en una herramienta educativa.


