
Ketel Marte volvió a Chase Field, pero no encontró el recibimiento que probablemente esperaba. El dominicano regresó al terreno en medio de una atmósfera cargada de tensión y fue recibido con abucheos por buena parte de los 21,314 aficionados que acudieron al estadio para presenciar el duelo entre los Arizona Diamondbacks y los Philadelphia Phillies.
Desde el momento en que Marte comenzó a caminar hacia el plato, las gradas hicieron sentir su descontento. El ruido aumentó cuando se instaló en la caja de bateo y terminó su primer turno con un rodado para el out.
En su siguiente aparición ofensiva, los abucheos fueron todavía más intensos.
Fue una escena difícil para un jugador que durante años ha sido una de las principales figuras de la organización. Sin embargo, Marte sabía que el ambiente podía ser complicado después de los acontecimientos que marcaron su reciente ausencia del equipo.
“No esperaba ese tipo de reacción de los fanáticos”, reconoció Marte. “Se sintió un poco extraño en mi primer turno al bate, pero espero que eso desaparezca”.
El dominicano terminó la noche de 3-1, con una base por bolas, pero el resultado colectivo fue más doloroso: los Diamondbacks cayeron 2-1 ante los Phillies y quedaron temporalmente fuera del tercer y último puesto de comodín de la Liga Nacional.
Pero el béisbol quedó en un segundo plano frente a lo que ocurrió antes del partido.
Marte volvió a reunirse con sus compañeros y les ofreció una disculpa por los acontecimientos recientes. El segunda base quiso dar la cara ante el clubhouse y asumir personalmente la responsabilidad.
“Gracias a Dios aceptaron mi disculpa”, dijo. “Lo más importante es que yo pueda ayudarlos, mantenerme saludable y poder ayudar a este equipo”.
“Me paré frente a ellos como un hombre, les pedí perdón y, afortunadamente, aceptaron”.
La escena, sin embargo, no significa que todas las heridas hayan desaparecido.
“Estuvo bien”, comentó el abridor de Arizona, Brandon Pfaadt. “Obviamente hay sentimientos encontrados en el clubhouse, pero personalmente me alegra que esté de vuelta con nosotros y que podamos dejar esto atrás y seguir adelante”.
Pfaadt incluso puso sobre la mesa lo que podría convertirse en el mejor argumento de Marte para recuperar la confianza perdida: producir.
“Esperemos que pueda calentarse ofensivamente para nosotros y llevarnos a los playoffs”, agregó.
Ese es precisamente el escenario que necesita Arizona.
Los Diamondbacks llegaron al 1 de septiembre con marca de 73-66, apenas medio juego detrás de los San Diego Padres por el último boleto de comodín de la Liga Nacional. El equipo intenta regresar a la postemporada por apenas segunda vez en los últimos nueve años.
Por eso, para el manager Torey Lovullo, recuperar a Marte no es un lujo. Es una necesidad.
El dirigente consideró indispensable que el dominicano se disculpara con sus compañeros. La conversación, según explicó, fue “rápida y sencilla”, pero cumplió con el objetivo de transmitir el mensaje correcto.
Ahora queda una tarea mucho más complicada: reconstruir la relación con los aficionados.
Lovullo sabía que los abucheos podían aparecer en el primer partido de Marte de regreso en casa. Lo que le agradó fue la manera en que el jugador enfrentó la situación, sin esconderse ni tratar de escapar de la atención.
Marte, sin embargo, tampoco tuvo un regreso perfecto desde el punto de vista de las relaciones públicas.
Antes del encuentro, cuando le preguntaron si tenía algún mensaje para los fanáticos de Arizona, simplemente negó con la cabeza.
Más tarde explicó que no había comprendido completamente la pregunta.
“Cuando me hicieron la pregunta, realmente no entendí la palabra que utilizaron en ese momento”, explicó. “Pero nunca voy a dejar de amar a mis fanáticos, y eso es lo que quiero que ellos entiendan”.
La gorra que llevaba en el clubhouse también parecía resumir, de alguna manera, el momento que atraviesa.
Era de color verde lima y tenía una frase particularmente llamativa: “Que los puentes que queme iluminen el camino”.
Una frase que, en medio de la tormenta que rodea al jugador, adquirió un significado especial.
Porque Marte necesita ahora reconstruir puentes.
Con sus compañeros ya dio un primer paso. Con Lovullo parece existir la voluntad de pasar página. Pero la afición necesitará algo más que palabras.
Necesitará verlo producir.
Septiembre ofrece justamente esa oportunidad. Los Diamondbacks están en plena carrera por la postemporada y necesitan que su tres veces seleccionado al Juego de Estrellas vuelva a ser el jugador capaz de cambiar partidos con su bate.
Lovullo lo sabe.
“Septiembre es la mejor época del año y estamos en la pelea”, afirmó el manager. “Creo que vamos a salir a jugar nuestro mejor béisbol durante el mes”.
Y para que ese mejor béisbol aparezca, Arizona necesita a Ketel Marte.
Quizás sea precisamente su rendimiento durante este mes el que determine si los abucheos se convierten nuevamente en aplausos.
Si Marte consigue encenderse ofensivamente y ayuda a los Diamondbacks a llegar a octubre, los aficionados podrían comenzar a entenderlo mejor.
Y tal vez, con el tiempo, incluso puedan perdonarlo.



