Comercio en la avenida Duarte y negocios chinos

La avenida Duarte ya no es la misma de hace algunas décadas.

La principal arteria comercial de Villa Francisca, otrora corazón de Santo Domingo, refleja una transformación profunda.

Las tiendas tradicionales dieron paso a nuevos formatos, mientras los comercios chinos ocupan cada vez más espacios y modifican la fisonomía de un corredor que, durante generaciones, constituyó uno de los principales centros de abastecimiento de la ciudad, con identidad dominicana, española o árabe.

Un levantamiento en las avenidas Duarte y Mella y la calle José Martí arrojó 247 establecimientos. De esos, 151 pertenecen a dominicanos y 82 a chinos; nueve locales están vacíos o en alquiler y cinco son propiedad de otras nacionalidades. Más allá de las cifras, el recorrido mostró cambios en el tamaño, la oferta y la ubicación de los negocios, así como en la relación entre los comercios tradicionales, los nuevos establecimientos y los consumidores.

Esta modificación, además, no ocurrió sobre un territorio comercial vacío. A mediados del siglo XX, estas tres vías formaban parte de un mismo circuito en el que comerciantes e inmigrantes de Europa y Medio Oriente levantaron tiendas, almacenes y talleres que, con el tiempo, se convirtieron en referentes del comercio criollo.

Ese legado todavía puede rastrearse en algunos establecimientos, aunque el paisaje comercial luce hoy distinto.

Tiendas Emi y Linngi, ubicadas en la avenida Duarte. (DIARIO LIBRE/ LUDUIS TAPIA)

    Para la antropóloga Tahira Vargas, esa capacidad de permanencia está vinculada con la propia estructura social de la ciudad. La Duarte conserva en el imaginario popular la reputación de ser un lugar donde se consiguen mercancías baratas y todavía mezcla comercio formal, ventas ambulantes, ropa usada y negocios que abastecen a sectores populares.

    En su lectura, la expansión de los establecimientos chinos se inserta en una economía donde una parte importante de la población —que vive en la pobreza— compra barato, revende y busca alternativas para sostener sus ingresos. También evidencia la dificultad de mantener un negocio ante la alta carga impositiva que enfrentan sus dueños.