Una espiral de deuda es una situación en la que una economía tiene que endeudarse para poder pagar los intereses de su propia deuda pública. El nuevo endeudamiento incrementa el gasto en intereses. Si el gasto no financiero continúa creciendo, el resultado fiscal es de mayores déficits. La espiral de la deuda prosigue. Solo se rompe con una consolidación fiscal.
Los aumentos de impuestos no generan consolidaciones fiscales. Un incremento de impuestos añade mayor peso sobre los hogares y las empresas, limita el crecimiento de la economía y crea el incentivo para expandir el gasto. Pocos incentivos para crecer el gasto son más poderosos que un incremento en las recaudaciones de impuestos.
En los años 2023, 2024 y 2025 el Gobierno tuvo superávits primarios. Los ingresos cubrieron los gastos no financieros. Pero los intereses de la deuda son parte del gasto total. El endeudamiento solo se combate con el control del gasto total del Gobierno.
Si la política del sector público consiste en aumentar el gasto, creando nuevos programas públicos y aumentando las erogaciones de los existentes, no hay manera de revertir el ritmo de incremento de la deuda. Por más que se incrementen los ingresos, estos nunca serán suficientes para detener el aumento de la deuda.


